Dicen que las malas noticias vuelan. Ahora, lo hacen a la velocidad de la luz, utilizando las nuevas tecnologías.
Hoy, gracias a la inmediatez que permiten las redes sociales virtuales, me he enterado de que Martin ha perdido su particular batalla contra esa terrible enfermedad con nombre de signo zodiacal. Y ha sido, precisamente, en su mes de reinado, julio.
Conocí a Martin hace ocho años. Acababa de librar su primera batalla contra esta enfermedad y había salido victorioso. Andaba y se movía despacio, pero su mirada era viva e intensa. Sobre todo cuando hablaba de injusticias y abusos. Hacía tiempo que había dejado su tierra natal, Chile, huyendo de totalitarismos incomprensibles para él. Trabajaba de Director Financiaro en la empresa en la que entré, pero su verdadera vocación era la de lider espiritual.
Defensor de los derechos de los más vulnerables, siempre tenia una palabra amable y un precioso tiempo para compartir con cualquiera que lo necesitara. Y eso en un entorno laboral en el que todo iba muy deprisa. Todo menos él. Se tomaba su tiempo, quería cuidarse, quería cuidar a su familia. Quería cuidarnos a todos. Era el mas veterano de la empresa y para él todos éramos parte de una gran familia. Y así nos trataba. Disfrutaba particularmente en las reuniones informales fuera de la oficina. Se sentaba y observaba. Le gustaba ver a la gente feliz. Reía y aplaudía pero no cometía excesos. Sabía que la enfermedad podía esperarle de nuevo al doblar la esquina.
Y hace dos años que se la encontró de nuevo. Cara a cara. Como en la primera ocasión, no le dió la espalda. Lo afrontó con valentía, con sentido de la responsabilidad y con optimismo. Antes de partir al extranjero por un tiempo, le di un abrazo de despedia. Quizá sea el último, pensé. Y lo fue. Pero, como siempre, fue él quien me dió ánimos a mi, mientras me hablaba de planes de futuro cuando terminara el tratamiento y yo volviera.
Hoy, se ha hecho inmortal y su imagen tranquila nos acompañará siempre.
Otro abrazo de aquellos Martin, allá donde estés. Aquí, seguiremos tu ejemplo en conseguir aquello de lo que tanto y tantas veces hablamos. Mas libertad, mas igualdad, mas fraternidad. Hasta siempre, amigo.


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