Por Gabriel
En España, trabajar, nunca ha estado bien visto. La cultura basada en la religión católica, al contrario que la protestante, no ha considerado la parábola de los talentos como uno de sus pilares. Los privilegios derivados de la pertenencia a un poder fáctico (nobleza, ejército o iglesia) siempre primaron sobre los atractivos de labrarse una vida digna trabajando. La etimología de la palbra viene del tripalium, instrumento de tortura de la época de los romanos. Por tanto, el trabajo siempre estuvo reservado a los esclavos o la plebe, quienes con su esfuerzo hacían posible la construcción y abastecimiento de grandes catedrales, castillos y palacios.
Con la revolución francesa y el acceso de la clase burguesa al poder, España había perdido su liderazgo internacinal y comienza una travesía del desierto en busca de una nueva identidad política y social en la que los tentáculos de la monarquía, el ejército y la iglesia, no dejan de asomar la patita. Ser trabajador seguía siendo algo de segunda o tercera. Se trabajaba porque no se podía hacer otra cosa. Trabajar en el campo equivalía a vivir prácticamente en la miseria, trabajar en la industria exigía destinar gran parte de la energía a agruparse en sindicatos y reivindicar derechos básicos en lucha continua con los empleadores. Sin duda, el trabajo era el peor tratado de los factores de producción (tierra, capital y trabajo)
Y llegaron los servicios, el turismo, las suecas, la inversión extranjera y la industria del ladrillo. La democracia y el capitalismo se asentaron casi a la vez haciéndose hueco entre militares nostálgicos, nobles glamurosos y curas reaccionarios y posmodernos a partes iguales.
Así, cuando me llegó el turno de incorporarme al mercado laboral, por no pertenecer al superprivilegiado grupo de terratenientes o capitalistas, las opciones que se presentaban y asumían como el menor de los males para qunes, al menos, habíamos podido estudiar eran: ser funcionario, ser empleado de banca o ser empleado de una multinacional, por este orden. Emprender un negocio o trabajar por libre eran cosa de locos, inconscientes o poseedores de poderes mágicos.
Así que comencé opositando sin ser capaz de estudiar lo necesario o memorizar lo suficiente. Continué enviando curriculums sin experiencia a bancos y multinacionales sin superar jamás el corte de los infalibles test psicoténicos (nunca supe si por la parte psico o por la técnica). Por fin, desterrado de las menos peores formas de trabajo, terminé siendo pasto de ese saco inmenso de empleo en España que son las empresas pequeñas, medianas y familiares. Trabajo a destajo, poca especialización y formación y mucho "buscarse la vida" fueron los cimientos de mi experiencia laboral y profesional mientras pensaba...si esto fuera mío, yo lo haría mejor.
Un día, harto de lamentarme del trabajo por cuenta ajena y animado por ciertos cantos de sirena favorables al emprendedurismo, me lanzo al trabajo por cuenta propia con visos de "montar algo". Y...¿¿qué me encuentro??. Que nada ha cambiado. Viendo la televisión me llama la atención el anuncio de Movistar para autónomos. Según este spot, el autónomo es una rara avis, una especie a estudiar detenidamene y cuyas principales características son:
- Va a trabajar solo (y dando el cante por lo que parece)
- No ve casi nunca a sus hijos (crias según el spot) por trabajar tanto.
- Se angustia y desvive por recoger las facturas de lo que consume, por pequeñas que sean (hasta la de un café)
- Y lo mas raro y excepcional....AHORRA combustible porque lo pagá él.
No tiene desperdicio. Según esto, el funcionario, empleado de banca o de Telefónica, por oposición, es un tpo que va bien vestido al trabajo y en compañía de compañeros y compañeras de buen ver, que tiene tiempo de sobra para jugar con sus hijos y que no necesita ahorrar combustible y energía porque no la paga él....ALUCINANTE. Gracias por los ánimos Movistar, pero desde luego, no cuentes conmigo entre tus clientes autónomos....
Me quedo con Vodafone y su visión mas "polifacética" del autónmo


Meneame
del.icio.us
jajajajaja...... todavía te queda mucho por ver, porque cuando vuelvas y veas el nuevo anuncio navideño, jajajaja, solo de imaginarme tu cara no puedo seguir escribiendo de la risa.
Todos tienen regalos de Navidad de sus empresas, y van por la calle cargados con jamones y dando jamonazos a los autónomos....
Cutre salchichero es poco, jajajaja........
rql
Jajajaja, estaba pensando lo mismo cuando he terminado de leer y he visto los spots..........el del jamón es la caña jajaja...........pero tranquilo Gabriel que por la Gilsen ni jamón ni ná
Pilar
Bienvenido a la tribu del autónomo: el sospechoso por antonomasia de todos los males de la clase trabajadora de este bendito país.
De todas formas como habrás comprobado las instituciones también ponen sus trabas para que cualquier indocumentado no pueda unirse facilmente a este desprestigiado colectivo ¡qué pensabas!