Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis


Publicidad,RSC y contrapublicidad (I)

Por Gabriel Fernández

De mi época trabajando en una agencia de publicidad me quedó claro que un anuncio es , en el mejor de los casos, una isla de belleza estética en medio de un mar de miseria humana. Desde el todopoderoso cliente hasta el último empleado de la empresa de artes graficas o de compra de medios, pasando por los modelos, creativos y directores de cuentas, todos se entrelazan fugazmente en relaciones tensas y a veces dramáticas en pos de 20 segundos de imágenes o dos líneas de texto que sean capaces de conmover al consumidor. Todo vale para ello y, finalmente, sobre los cadáveres de quienes dan su sangre para que la alegría del consumo no decaiga, se erige el anuncio que nos asegura que su producto nos hará mas atractivos, mas infalibles, mas inmortales. 20 segundos de imagenes o dos lineas de texto en las que no suele haber ni rastro de la realidad: fea, banal y mortal. Vendemos sueños Gabriel, vendemos sueños, me tuvieron que recordar varias veces.

De mi época de trabajo en asuntos de responsabilidad social de las empresas, me quedó claro que la empresa es un mero ente económico sin otra responsabilidad que la de generar valor (dinero) para los accionistas. Si para ello hay que preocuparse de los pobres o del medioambiente porque la sociedad lo demanda, habrá que hacerlo, y habrá que hacerlo bien. Nótese la "irresponsabilidad" de los términos Sociedad Anónima ó Sociedad de Responsabilidad Limitada.

Curiosamente, el consumidor cuya opinión y comportamiento son  estudiados con sumo detalle para saber cómo conmoverlo o complacerlo, solo es tenido en cuenta como numero o porcentaje que revela sus preferencias e inquietudes en páneles y estadísticas. Cuando pretende reclamar y ser tratado como ser humano con nombre y apellidos, el sistema de contestadores automáticos, teleoperadores irresponsables y filtros artificiosos hacen imposible su comunicación. 

Nadie es responsable de que el perfume que compró no le permitiera dormir acompañado esa noche. Nadie es responsable de que los plazos de la televisión y el coche hagan discutir a los que todavia duermen acompañados. Nadie es responsable de que, a pesar de tomar bifidus activo e ir al gimnasio todos los dias, pueda morir mañana. Nadie es responsable de que, por querer el mejor telefono celular al mejor precio, en Africa mueran las personas que extraen el coltan antes de cumplir los 40 años.

La ciencia económica es clara en esto: el ser humano tiene necesidades ilimitadas, los recursos para satisfacerlas son limitados, luego es necesario asignarlos eficientemente. Eso implica elegir. Ya hemos visto que las empresas solo son responsables de concretar y ampliar la necesidad y vender el producto generando un excedente entre el precio de venta y el de coste. Los académicos y los gobiernos no parece que se pongan de acuerdo en lo que consiste esa asignación eficiente de los recursos, por lo que al final la responsabilidad vuelve a recaer en el individuo como consumidor, como empleado, como empresario...

Los que hemos tenido la suerte de vivir privilegiados por el sistema existente no queremos oir hablar de recursos escasos y de juego de suma 0 y nos hemos inventado el concepto de crecimiento sostenible ¿?. ¿EXiste algun ejemplo de crecimiento sostenible en la naturaleza? Esto cuadraria el circulo. No es necesario dejar de consumir para que otros puedan hacerlo... Sinembargo, la insostenibilidad del modelo es mas que evidente. Ante ello, las actitudes de cada uno son muy distintas: seguir despilfarrando mientras podamos, asumir nuestra responsabilidad y autolimitarnos, ser proactivos en la busqueda e implantación de un nuevo modelo de consumo o, la mas habitual, incluir estos asuntos en nuestras conversaciones y lamentos cotidianos mientras seleccionamos la televisión de pantalla mas plana para que los anuncios parezcan mas reales.

No hay Comentarios »


Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>


  • AIDEAS on Facebook