Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis


Orgullo ciudadano de Pachamama

orgullo-gay-en-bolivia.jpgPor Nacho Espinosa 

En pocas semanas Bolivia tiene previsto concluir la redacción de una nueva Constitución. Este esfuerzo constituyente, organizado a través de una Asamblea, definirá derechos y deberes ciudadanos, probablemente recogerá el carácter indígena de la nación y reivindicará Pachamama como la tierra madre de todos los bolivianos.

He tenido la ocasión de conocer y charlar con los que en esa Asamblea Constituyente representan y reivindican los derechos GLTB (de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales) que para reunir fuerzas y aprovechar esfuerzos se han unido a otros grupos con representación minoritaria, como las personas con discapacidad, los movimientos feministas o los que hablan en nombre de los emigrantes. Esos que representan a la minoría GLTB, que en Bolivia es desconocida y no reconocida como propia son, sobre todo, unos valientes. Pintarse de rosa, gritar consignas por la igualdad y sacar la pluma a pasear en Santa Cruz, Cochabamba o La Paz es arriesgarse, pues es dar a conocer la existencia de lo que para muchos ni está, ni es (“no en mi cultura”). Y además es diferenciarse en una sociedad que es plural, pero no siempre incluyente.Diferenciarse ha sido, tradicionalmente y en todo el mundo, una de las estrategias de liberación de gays y lesbianas.

El esencialismo define la homosexualidad como una entidad más o menos constante en el tiempo que tiene que ver con nuestra esencia biológica o psicológica. Según esta postura/teoría si los maricones lo somos, es en esencia, y somos por tanto esencialmente distintos a los demás. De acuerdo a esa diferencia, diría el esencialismo, debemos diferenciarnos y  ser protegidos con derechos propios de nuestra minoría.Pero si unos abogan por el derecho a la diferencia, otros defienden el derecho a ser considerados como iguales. El constructivismo ve en la homosexualidad una construcción condicionada social e históricamente. Por tanto, abogan por una reivindicación de derechos GLTB basada en la reunión de personas que han sido diferenciadas por su orientación sexual pero que no son esencialmente diferentes. Según el constructivismo, gays y lesbianas hemos sido tratados como distintos cuando en realidad somos iguales a los demás.

 Como movimiento el esencialismo me parece mucho más divertido y apela a mi hedonismo. Diferenciarse con plumas y barbas, coreando a Priscilla Reina del Desierto y con el aceite chorreando, es ir sembrando normalidad, llamar a la fiesta y la atención que necesitamos. Incluso, en algunos momentos, ha sido eficaz para iniciar la batalla reivindicativa. Sin embargo, el derecho a la igualdad y todos los que de él se derivan, son míos y de cada uno de nosotros como ciudadanos. Sin adjetivos gregarios. No somos menos que nadie por ser gays, o lesbianas, o transexuales, o bisexuales. Y por tanto tampoco necesitamos más derechos. Nos pertenecen todos los que se derivan de ser ciudadanos de un país. Incluso nos pertenecen los derechos que algunos países no reconocen a sus ciudadanos.

Volviendo a Sucre, donde se reúne la Constituyente boliviana; los derechos que los grupos GLTB logren incluir en su nueva constitución serán derechos para todos los bolivianos, derechos ciudadanos. Si las personas con discapacidad o los emigrantes del país andino tienen la difícil labor de reivindicar condiciones y protecciones especiales que les permitan acceder a los derechos a los que su condición limita el acceso, a gays, lesbianas, bisexuales y a las mujeres les basta con que les dejen ser ciudadanos de pleno derecho y no limiten su condición de bolivianos. (Conscientemente he excluido a transexuales que sí podrían necesitar protección específica que salvaguarde sus derechos durante y después de su trashumancia). Sirva Bolivia como ejemplo y argumento nacido del cariño.

Otros países han llegado más lejos, Sudáfrica y Ecuador prohíben constitucionalmente la discriminación por razón de orientación sexual. En España hace dos años que entonamos el Lohengrin, y aunque desde entonces gays y lesbianas no somos más ciudadanos, es posible que más ciudadanos sean gays y lesbianas, pero sobre todo, somos todos igualmente ciudadanos. En julio celebremos el orgullo, orgullo ciudadano que en Bolivia y otros lugares, otros se están ganando.

Un Comentario »


  1. Angel 07-06-2007 - 09:55:52 GMT 1

    Gracias Nacho por este excelente articulo que me recuerda mis tiempos compartidos contigo en Bolivia de manejo y prevencion de otros conflictos que nunca deberian serlo. Aqui en Siria simplemente por decreto "no existe" la homosexualidad. A ver si vienes por aqui y les das un repaso. un saludo afectuoso.

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>


  • AIDEAS on Facebook