Usa protector solar
Enviado por Felipe. Buena onda!!!!
Un blog inspirado en el espíritu de la película homónima de Kenneth Branagh y dedicado a compartir todo aquello que encuentro interesante de mis amigos con mis amigos
Enviado por Felipe. Buena onda!!!!
Por Nacho Prieto
Tras un trabajo de más de un año, por fin ve la luz una editorial y unos cuentos en los que, junto con mis socios, he puesto mucha ilusión a lo largo de todos estos meses. Los dos primeros títulos -de lo que esperamos que sea una fructífera producción- salen a la calle en estos días. Espero que los disfruteis y os gusten tanto como nosotros hemos disfrutado consiguiendo que vean la luz.
A algunas gentes nos gustan los hoteles. Son lugares de paso pero, en los momentos en los que se habitan, se convierten en hogares. Como los libros: lugares en los que instalarse un tiempito para reír, soñar o pensar. Se puede regresar o no a ese hotel, a ese libro, pero unos y otros van conformando nuestras vidas. Un libro puede ayudar a alcanzar la caja de las galletas cuando se mide un metro o la luna, cuando se es mayor. Un libro puede acercar al paraíso, al propio, aunque se viva a través de otras manos. Un libro va de viaje, o trae los viajes a casa. Es un amor que va y vuelve, una habitación con vistas, un lugar donde pasar la noche o un techo donde protegerse de la ignorancia. El libro se toca, se huele, se anota, se gasta, se vive, se presta, se pierde y se encuentra años después. Y ya no es el mismo libro, “es un libro distinto porque tú eres distinto” (Saramago). Nos gustan los libros. Somos del tiempo del papel. Sí. Por mucho tiempo.
La editorial Hotel Papel se presentó el pasado sábado 12 de mayo, en el X Salón del Libro Iberoamericano de Gijón, dedicado este año a la Literatura Infantil y Juvenil. Hotel Papel estrena su catálogo con dos títulos de la colección Violeta Infantil: "La niña de la luna" y "Las cosas que le gustan a Fran" Los libros están editados con un cuidado artesanal, tanto en la elaboración de los textos y las ilustraciones como en la elección de las portadas, cubiertas y papeles de interior. En Asturias, la colección estará a la venta a partir del día de la presentación, y la semana siguiente en el resto de España, en todas las librerías y grandes cadenas (Casa del Libro, El Corte Inglés, FNAC, etc.,). Hotel Papel también ha establecido un acuerdo de distribución para Latinoamérica y Estados Unidos.
A veces, buscando una cosa se encuentra otra, que quizá es lo que realmente buscabamos. Encontrado en el interesante blog del tabano socratico

Por Gabriel Fernández
En mi ultimo post escrito desde Madrid aprovecho la imagen de un graffitti en las paredes de San Jose de Costa Rica, mi inminente destino, enviada por Giovanni Beluce, que plantea la siguiente pregunta: ¿Somos capaces de ser independientes?. Es lo primero que escribo en mi flamante libreta moleskine que me ha regalado como presente de despedida mi buen amigo Bethonius. La imagen se refiere a la polemica ratificación del TLC de EEUU con Costa Rica por parte de su parlamento y la increible oposición popular que existe al respecto. Pero yo la interpreto, como siempre, en clave personal. Estos ajetreados y convulsos días antes de mi partida, de incierto desenlace y dudoso criterio, me han hecho vivir y revivir particulares sentimientos. Entre ellos, el fugaz reencuentro con antiguos amigos con los que compartí la lectura del "El Guardián entre el centeno" y "La Insoportable levedad del ser", libros que marcaron mi juventud y, muy probablemente, mi destino. Incapaz de tomarme en serio y enfermo de novedad y estímulo, dejo certezas y seguridades para embarcarme en aventuras e incertidumbres. ¡A mi edad! De acuerdo a Milan Kundera, nuestra existencia es de una levedad insoportable porque cada uno de nosotros vive solo una vez y, "lo que sucedió una vez pudo no haber sucedido nunca". Por lo tanto, cada vida es esencialmente insignificante, cada decisión esencialmente irrelevante. Y esa insignificancia, esa levedad, nos son insoportables, o al menos a mí sí me lo parece. Lo vivimos todo a la primera, sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero, ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo es ya la vida misma?
Por el contrario, si cada una de nuestras acciones se repietiera una y otra vez hasta el infinito sería lo opuesto, el insoportable peso de la responsabilidad, el eterno retorno de Nietzsche Así, si todo ocurre una sola vez no deberíamos preocuparnos y, si todo se repite una y otra vez hasta el infinito, preferiríamos no hacer nada por no tomar una decisión equivocada e imposible de remediar... Hoy, libre del peso de mis tareas del dia a dia, me siento leve e insignificante, pero ¿seré capaz de continuar siendo independiente y libre?
Por Zihuatanejo
Me considero una persona sedentaria pero, haciendo cálculos, pienso que puedo caminar una media de unos cuatro kilómetros al día. Muchas veces andamos en nuestro día a día más de lo que quizá pensamos. Por la mañana nos levantamos, vamos al cuarto de baño, nos vestimos y desayunamos. A continuación vamos andando al coche, la moto o al transporte público y desde que aparcamos hasta que llegamos al trabajo vamos andando. Aunque tengamos un trabajo de oficina, entre que nos levantamos al baño o nos reunimos con gente, vamos añadiendo metros a nuestro día. Después deshacemos el camino matutino de vuelta a casa y podemos aprovechar para hacer la compra, preparar la cena, recoger la mesa u organizar la habitación.
De manera casi inconsciente, nuestro sedentarismo activo hace que recorramos esos cuatro kilómetros para al final del día regresar al mismo punto de partida, nuestra cama. Los fines de semana entre pasear, ir de bar en bar o hacer deporte añadimos más distancia a nuestro cuentakilómetros. Si aceptamos esa media y consideramos tan sólo trescientos cincuenta días al año y setenta años de vida, llegamos a la friolera de 98.000 kilómetros andados en nuestra vida.
Teniendo en cuenta que el diámetro de la tierra es de 12.756 kilómetros en el ecuador, llegamos a la conclusión que a lo largo de nuestra vida caminamos el equivalente a dar casi ocho vueltas al mundo en dicha latitud. Si pusiéramos la distancia en línea recta todavía estaríamos un poco lejos de la luna, ya que habríamos recorrido apenas la cuarta parte de la distancia que nos separa. Pero es que, no lo olvidemos, estamos hablando de una persona sedentaria. Si a la distancia que caminamos por nuestro propio pie, le sumáramos los recorridos que hacemos con otros medios de comunicación, ya sea metro, coche, autobús o avión, la cifra resultante multiplica y con mucho la distancia caminada. En línea recta no sólo nos llevaría hasta la luna, sino ida y vuelta al sol varias veces.
Recomendado por Campanilla
Cortometraje de Javier Fesser perteneciente a la película En el mundo a cada rato, rodado en Senegal con la ayuda de UNICEF. Esuvo nominado a los Oscars. La idea es genial, no cabe duda.

La editorial Siglo XXI publica de forma gratuita, por deseo expreso de Eduardo Galeano, un mini ebook con fragmentos de su libro Bocas del Tiempo. Este mini libro con texto e ilustraciones circulará libremente por Internet y cualquier persona puede publicarlo en su web, enviarlo por correo electrónico o dar un enlace a él, siempre y cuando respete y no modifique su contenido original.
Haciéndome eco de esta innovadora iniciativa, aquí teneis estas 7 maravillosas historias difundidas de manera gratuita. Espero que os anime a la lectura del libro en su totalidad
El viaje
Oriol Vall, que se ocupa de los recién nacidos en un hospital de
Barcelona, dice que el primer gesto humano es el abrazo.
Después de salir al mundo, al principio de sus días, los bebés
manotean, como buscando a alguien.
Otros médicos, que se ocupan de los ya vividos, dicen que los
viejos, al fin de sus días, mueren queriendo alzar los brazos.
Y así es la cosa, por muchas vueltas que le demos al asunto, y
por muchas palabras que le pongamos. A eso, así de simple, se
reduce todo: entre dos aleteos, sin más explicación, transcurre el
viaje.
Por Gabriel Fernández
Desde hace unos cuantos años, la cantidad de información a la que puedo tener acceso me abruma. No puedo asimilarla, no se cómo seleccionarla, y no sé para que me sirve. Tres experiencias me marcaron en este sentido:
La primera fue cuando estuve preparando las oposiciones al Cuerpo Diplomático. Tuve que hacer un ensayo sobre un tema particular: los Balcanes. Antes de empezar a escribir me quedé pensando: ¿y yo que se realmente de los balcanes?. Nada. No tengo ninguna experiencia en la zona, solo la experiencia de un tío mío que es serbio y que afirmaba que las noticias emitidas deformaban la realidad. El ensayo fue por lo tanto un pastiche de tituleres e informaciones de prensa y televisión recordadas y a duras penas expuestas con cierto orden. Lo mismo me ocurrió con los ensayos sobre temas históricos. No conocía a nadie que hubiera vivido en esa época. ¿Porqué debia creer lo que decian los libros? Tendria que leer miles de libros para entender los hechos...y nunca los entendería. Obviamente, no aprobé las oposiciones.
El segundo desencuentro con la información lo tuve en Washington. Haciendo un estudio para el Banco Mundial solicité unos documentos, necesarios para mi análisis. "Tardarán unos cuantos días", me contestaron, "Let's go to the mine"...Que ocurrentes son los americanos, pensé, siempre poniendoles nombres metafóricos a las cosas. La mina será la biblioteca, pero ¿porqué tardan tanto en buscarlo?. Lo cierto es que la mina era real y se encontraba en Filadelfia. Millones de publicaciones e informes debían encontrarse alli apilados, olvidados, inutiles. Cuantas horas de consultoría cara enterradas en la mina...
La tercera experiencia impactante la viví en México. Preperando una propuesta para un programa de desarrollo en la Selva Lacandona, mantuve una larguísima charla con un antropólogo supuestamente especialista en los intrincados y complicados asuntos de la Selva. Me habló con gran lujo de detalles de lugares y situaciones, comportamentos, problemas y soluciones. Al preguntarle al final de la conversación sobre sus estancias en la Selva, me confesó no haber estado jamás. Todo lo había aprendido leyendo. Supongo que si le preguntara cómo olía la selva me diría que muy parecido al papel...
Entonces empecé a experimentar cuadros de pánico y angustia cada vez que entraba en una librería. ¿Cuántos libros habrá aquí? ¿Cuantos de ellos me ayudarán a conocer mas cosas y vivir menos engañado? ¿Cuantos de ellos seré capaz de leer?. Como resultado de ello, a veces compraba 20 o 30 libros compulsivamente y otras no compraba ninguno y salía del local abatido. Normalmante leo tres o cuatro libros a la vez, almaceno recortes, libros electrónicos, me suscribo a revistas y nunca tengo tiempo para leerme siquiera el periodico y todos los reportajes de los magazines del fin de semana, además de los informes de mi trabajo y las decenas de correos electronicos que me llegan diariamente. La culpa la tienen los títulos y los titulares!!!. La terrible conclusión es que cuanto mas leo, mas me queda por leer!!. La magnitud de la tarea y el ansia por saber y entender mas cosas me terminaron desesperando. Misión imposible luchar SOLO contra este universo infinito de letras y codigos a interpretar para aprender a vivir. Ni mil vidas me darían para aprehenderlo todo.
Por eso tomé la inciativa de publicar este blog. La idea era sencilla. Yo no podía hacerlo solo, pero quizá si la gente que conozco y de la que me fío, comparte información de lo que conoce y la ponemos en un sitio común, todos tendremos mejor información y ésta será relevante, ya que lo que es relevante para un amigo, también lo es para el resto. Lo importante es que la información esté basada en la EXPERIENCIA, no en copiar lo que otro publicó que lo había leído u oído en otro sitio. ¿Tú que piensas?, ¿tú que opinas?, ¿tú que sientes?.
Poco a poco eso se va consiguiendo, a pesar de la falta de incentivos. ¿Qué gana nadie compartiendo su experiencia en este blog? Bueno, al menos ayuda a poner en claro algunas ideas tratando de añadir algo de valor sobre lo que ya hay. Es NUESTRA información, igual de subjetiva que las demás pero mucho más valiosa por ser fruto de nuestra experiencia. Mi conocimiento se basa en mi experiencia y la vuestra. Espero que también sea viceversa. Ahora, por fin, comprendo las preocupaciones de Hume.
Por Raul Ramos Mirar mapas ya no es lo mismo. Ni nunca lo será. Ya no puedo ver ni los colorines, ni las letras, ni las leyendas ... Como desde pequeñito, me sigo quedando durante horas leyéndolos y, aún después de haber estado estos últimos 20 meses dando tumbos, me doy cuenta de que no conozco prácticamente nada de todo lo que evocan. Pero una cosa sí que ha cambiado. Y es que ahora abrir un mapa constituye todo un festejo de sueños y recuerdos, de caminos recorridos e ilusiones por aventuras. Ahora los mapas están llenos de caras, de historias, de amaneceres, de caminos olvidados, abismos infinitos, bosques, desiertos, llanuras, volcanes ... Llenos de calles, de bares, de casas, de camas, platos calientes y suelos sin fregar. Llenos de miradas, palabras, pretensiones, esperanzas y desalientos. Llenos de soledad, de vida y de mensajes sutiles. Y así, al cerrar un mapa y guardarlo uno se convierte al instante en un ser liviano e invisible. Sea perdido en el ruido de las grandes ciudades o en la inmensidad de la poderosa Naturaleza uno se olvida de todo y, lleno de ignorancia y atrevimiento, pierde cualquier miedo a arrancar por cualquier camino. Estos últimos 20 meses han sido absolutamente mágicos, irrepetibles, reveladores, contradictorios, circulares ... como el mundo y la humanidad misma. Una combinación imposible de casualidades y rutinas escenificadas con todo su esplendor en estos últimos 10000km sobre la Milagrosa, que han marcado para siempre a su jinete, marioneta de un camino que emprendió sin más dirección que alguna geografía. Toda una lección de humildad y belleza.
Por Julián Lovadina Fernández (10 años). Mención de Honor en el Certamen Literario Letras del Sur en la categoría infantil. ¡Enhorabuena!
Un día cualquiera en el fondo del mar, del Océano Pacífico, se oyó un grito que decía:
-¡Me han robado mi perla!
Era Petra, una de las ostras.
Vino entonces gente y gente hacia el lugar de donde procedía ese grito. Llamaron al mejor policía del fondo marino: el tiburón.
El tiburón dijo:
-Hummmm...es un caso difícil.
Por la noche, mientras todos dormían, el tiburón pensaba y pensaba. Por la mañana, cuando despertaron todos, empezó a interrogar a peces, anémonas, cangrejos, pulpos, etc.
Petra se lamentaba sin parar:
-¡Mi perla!, ¡oh mi perla!
El tiburón le preguntó cómo había sucedido: a qué hora, qué día, dónde guardaba su perla...Y la ostra le contestó contándole todos los detalles.