Por Gabriel
Hace ya un tiempo que nos vienen amenazando con el asunto de la crisis. La palabra en cuestión, por raro que paezca, en economía y otras disciplinas, no se refiere a un periodo sino que se aplica al punto máximo de cualquier ciclo, a partir del cual las variables comienzan a invertir su sentido. Por ejemplo, la crisis en la producción de petróleo llega en el momento en el que se produce la máxima cantidad de petróleo posible. A partir de ese momento, solo será posible producir cantidades menores hasta que el recurso se agote o se encuentren nuevos yacimientos. Y, ¿porqué se producen los ciclos y por tanto las crisis de producción?. Porque los recursos de los que dependemos, para todo, son limitados. Por tanto, nunca se "está" en crisis, se "llega" al punto de crisis o "se hace" crisis.
Así, que la producción de un recurso del que dependemos sea limitada y llegue un momento en el que "haga crisis", es preocupante. Pero mucho mas preocupante es que nadie esté preparado para que esto ocurra, piense en productos alternativos o regule la demanda. Lo que se produce entonces es un desequilibrio entre la oferta y la demanda y los precios suben (se produce una competencia brutal entre los compradores, que gana quien mas dinero tiene). Aquí quien siempre pierde es el que menos dinero tiene para pagar ese recurso porque, o se arruina, o se queda sin él, o las dos cosas. Sin embargo, es el momento prefecto para que algunos saquen provecho: los productores, aprovechando el efecto hipnótico de la palabrita crisis repetida hasta la saciedad por los medios, pueden recortar artificialmente la oferta para que los precios suban mas o, directamente, pueden incrementar los precios achacándolo al desequilibrio entre oferta y demanda, que es lo que ocurre en mercados oligopolisticos como el del petróleo o los alimentos. Esto, a su vez, genera un fenómeno de "arrastre" de capitales hacia este sector que está dando altos beneficios y comienza la escalada (o burbuja) especulativa, la desmedida avidez del capital por reproducirse a base de comprar algo a un precio inferior al que lo vende.
Así, supongomos que, efectivamente, hay una crisis en la producción de petróleo y la demanda no varia. Entonces se produce ese desequilibrio que llevaria a un aumento de precios que se puede denominar "normal" o dentro de la lógica del mercado. Ahora bien, sumemosle a eso que los productores, a rio revuelto, quieren ganar mas. A ese incremeto de precio normal, habria que sumarle el plus de beneficio que quiere obtener el productor. Finalmente, como los precios no paran de subir por los efectos descritos, los especuladores entran a comprar a precios aun superiores, esperando vender también al alza. Tres efectos en uno: el alza de precios descomunal de un bien del que hay gran dependencia (con poca elasticidad de demanda) Lo mismo ocurre en el caso de los alimentos. Resultado: unos se están forrando mientras otros se arruinan por poder comer y calentarse. Y, con echarle la culpa a los biocombustibles, que es un chivo expiatorio muy vendible por petroleros y multinacionales alimentarias a traves de habiles campañas de intoxicación y que los buenistas se han tragado con patatas, asunto resuelto.

El caso inverso pero con mismo resultado es el de la "crisis" inmobiliaria. En este caso, los precios alimentados por una supuesta baja oferta en comparación con la demanda, habian subido irracionalmente apalancados en la avaricia de los empresarios del sector y los especuladores. Y como todo el mundo tiene que tener una casa en propiedad (aunque esta sea del banco toda su vida) porque si no no es persona, pues a pagar lo que sea por ello. Es decir, durante el tiempo de "vacas gordas" unos se forraban mientras otros se hipotecaban de por vida y la de sus hijos. Pero ay!, llega un momento que esa supuesta gigantesca demanda que podia pagar cualquier precio gracias a las hipotecas de riesgo y subprimes, también hace crisis, se llega al límite de la capacidad de compra y de irracionalidad. En teoría, lo que debía ocurrir segun la teoría clásica, es que los precios bajaran y los que habían hecho pingües beneficios en el pasado, los perdieran ahora...Pues no señor!, con la excusa de la bendita crisis (esta vez de demanda), todas las empresas de todos los sectores empiezan a llorar y a decir que van a perder dinero y que no pueden mantener puestos de trabajo ni salarios. Por tanto, el reajuste sigue sin pagarlo el empresario que estafó ni el capital que especuló, lo pagan los trabajadores que construyeron lo que otros vendieron por un precio escandaloso. Y para rematar la faena, llega Sarkozy y toda la panda de memos que nos gobiernan y, en aras de la puta crisis, nos hacen trabajar 65 horas a la semana, para que levantemos el país...
Llevo un tiempecito oyendo hablar de cirsis como si fuera el coco y que todos tenemos que arrimar el hombro como si fuera una fatalidad o un desastre natural. No lo es! Las crisis son normales, pero sus efectos negativos sobre los de siempre, son producto de la mala planificación, la avaricia y la especulación. Y todavía no he oido a nadie reclamar que quienes generaron esta situación son los que tienen que pagar los platos rotos del desaguisado. No señores, como "estamos en crisis" hay que apretarse el cinturón, hay que recortar las libertades, echar a los inmigrantes, trabajar mas, cobrar menos... hay que "apechugar" como si nosotros, trabajadores y consumidores que trabajamos como podemos para consumir lo que nos dicen, fueramos los culpables.
Y, los perdedores acomodados, con casa aunque hipotecada a 30 años, trabajo pero a destajo, salario pero congelado, coche pero en reserva, y nevera aunque a medias, se miran al espejo sin entender, como si despertaran de una resaca de mal vino y tienen miedo. Y no quieren oir hablar de solidaridad, raivindicación, cambio de habitos o reflexión. Solo les viene a la cabeza el conocido mantra de "sálvese quien pueda" o "maricón el último" hasta que alguien haga que todo vuelva a ser como antes. La consigna es resistir en el sistema y no llegar a ser perdedores totales (sin casa, sin trabajo, sin coche, sin comida...). Y si hay que prepararse para la lucha por defender el sistema que les permitió vivir como si fueran ricos, ahí estarán como el primero, formando el cuerpo de infantería ante las hordas de pobres que tratan de saltar las alambradas y muros construidos en las fronteras del bienestar.
Y yo no lo soprto más, mi paciencia también tiene un límite y está en CRISIS. ¿Será que el mundo se divide entre cabrones y gilipollas? o ¿es que todos somos tan cabrones y gilipollas a la vez que vamos a dividir el mundo en pedazos por no soltar el nuestro?
Menos mal que aún puedo escuchar el gran y premonitorio vinilo de Supertramp...
GF julio 2008. Managua