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Categoría: Paisajes y paisanajes

FLOTADOR

amigosdepeter 14/03/2010 @ 20:44

Siempre ha ocurrido de la misma forma: lo intento, no lo consigo, alguien me salva.

Debía de tener cinco o seis años. Debía ser agosto. Era una mañana muy calurosa en Mojácar. Estábamos en la terraza de un hotel. Mi hermana y yo nos habíamos tirado a la piscina acompañados de nuestros flotadores. LLavábamos ya algún tiempo desplazándonos de un lado al otro de la piscina bien agarrados a nuestros clásicos "roscos". La piscina era profunda.

Después de un tiempo haciendo lo mismo, uno inventa. Después de un tiempo en el que el anunciado peligro no se concreta, uno pierde el miedo. En un instante, mi hermana levantó los brazos y se quedó flotando en el agua como por arte de magia. La imágen me deslumbró.

Tenía miedo, pero algo me decía que debía imitar aquél gesto valiente y desafiante. Sin pensar mucho, me solté del flotador y alcé los brazos. Inmediatamente, comencé a hundirme. Primero ví el flotador que quedaba en la superficie del agua mientras yo descendía. Luego, vi burbujas que subían desde mi nariz. Me pareció que la profundidad era infinita y aún no entendía porqué no me había quedado flotando sobre el agua, como mi hermana.

Instintivamente, agité violentamente los brazos con el fin de agarrarme a un flotador cercano. El niño que flotaba sobre él, remó hacia atrás alejándose de mí, dándome patadas. Se protegía. Volví a ver las burbujas que subían, ya sin fuerzas. Vagamente, pensé en la  muerte.

De pronto, noté que mis pies tocaban algo sólido. Al poco, emergí a la superficie y respiré. A mi lado, un hombre de aspecto extranjero me sostenía en sus brazos. En el agua, flotaban sus zapatillas, cerca de mi flotador, vacío.

Me sacó del agua. Mi madre venía corriendo. Me abrazó temblando y me dijo que le diera las gracias al señor, que me había salvado la vida.

Aunque en aquél momento no podía saberlo, aquél episodio marcó mi vida. Por un lado, las cosas no me saldrían nunca como yo quería, pero, por otro, la suerte estaría de mi lado.

Y así sucede siempre. Cuanto más intento algo, menos lo consigo. Cuanto mas corro, menos avanzo. Cuanto mejor quiero hacerlo, mas lo estropeo. Pero, de pronto, aparece alguien, ocurre algo que, misteriosamente, me da lo que quería. Sin esfuerzo, sin merecimiento, sin complicaciones.

Y así camino, entre la permanente frustración personal y el asombrado agradecimiento a todos aquellos que me han ido salvando de cada uno de mis continuos fracasos.

Y unos días me pregunto si la suerte vendrá si no lo intento, si simplemente la espero. Otros días me pregunto si algún día mereceré lo que tengo. Otros, tengo miedo a perder la suerte.

Y sigo intentándolo, capaz de todo, seguro de nada. Levantando los brazos, abandonando el flotador, confiando en tí.

GF Madrid. Marzo 2010

Ecos de una crisis. Buenos Aires

amigosdepeter 19/02/2010 @ 03:34

night-chicas.jpgPaseo por la calle Florida. Como siempre que estoy en Buenos Aires. Para ver el flujo de vida que sube y que baja. Me quedo ante un escaparate. No recuerdo lo que busco. A mi lado, un hombre mayor, de mirada agotada. Me tiende la mano. Junta los dedos y los acerca a la  boca. Me quedo inmóvil, como un idiota. Tratando de entender lo evidente. No pienso. Le doy algunos pesos sueltos. Inclina la cabeza para verme mejor. La luz del escaparate se filtra en la cálida oscuridad. Me pregunta de dónde soy. De España, murmuro. Levanta las cejas. Menea la cabeza. Me habla del BBVA. Que lo echaron por viejo. Que le dieron una miseria. Que no tiene pensión. No pienso. Me encojo de hombros. Recuerdo el edificio del BBVA en el Paseo de la Castellana. Recuerdo su planta noble. Donde discutimos su Plan de Acción Social. Lo veo alejarse. Arrastrando los pies.

Camino sin pensar. Si pienso, no camino. Me siento en la terraza de un café. Pido un sándwich y un whisky con soda. Miro alrededor. En muchas mesas hay una sola mujer. Todas maduras. Todas, mas o menos arregladas. Todas, mirando sin ver. Saco mi libreta. Empiezo a escribir. Qué otra cosa puedo hacer.

Escribo que las putas viejas son como las casas abandonadas. Que conservan el estilo de quienes vivieron en ellas. Que no tienen valor. Que nadie las quiere. O quizá si. Alguien si. Bajo el tinte y el maquillaje excesivo, aparecen las habitaciones abandonadas. La cocina inservible. El dormitorio con la cama bien hecha. Por si alguien se aventura a descansar su pena sobre ella.

Ríen sin reír. Hablan sin decir. Miran sin querer. Cumpliendo con el rito ancestral de la seducción por oficio. Con cansancio. Con descaro. Con desgana. Heroínas de héroes sin novela. Musas de artistas sin arte. Inspiradoras de canciones sin música. Jugándosela a una carta. La de esperar.

A mi lado hay un tipo que parece inglés. Un inglés que parece un neurótico. Cada cierto tiempo se cambia de mesa. Siempre a mesas vacías. No habla pero no para de moverse. Me pone nervioso. Un tipo con corbata hace gestos extraños. Parece que se dirige a ellas. Como si siempre estuviera a punto de levantarse. A punto de decir algo. De decirles algo. Pero no lo hace. Pide una soda. Luego otra. Otra más.

A su lado, un hombre con pinta de rabino, lleva media hora con la mirada clavada en la portada de un periódico gratuito. Y ellas siguen allí. Inmóviles. Esperando. Mucho tiempo esperando. Mucho tiempo haciendo que hacen. Mucho tiempo que no es tiempo. Piden café y, a veces, zumo de naranja.

El rabino dobla el periódico sin haberlo abierto. Ahora se concentra en el sobre del azúcar. Se toma su tiempo. Mueve el café. Derrama el café. Levanta la taza. La servilleta de papel va pegada. Trata de despegarla. Se le pega a la mano. Deja la taza en el plato. Coge de nuevo el periódico.

Aparece entre las mesas un tipo diminuto. Da grandes zancadas pero avanza poco. Las mangas de la chaqueta le cubren las manos y el pantalón se le queda a la altura de la espinilla. Lleva corbata negra y zapatillas de deporte a juego. Algunos se dirigen a él y le llaman Julito. Él apenas contesta. Se sienta en el bordillo de un pequeño jardincillo. Saca una radio de bolsillo muy antigua. Se la acerca a la oreja. No sintoniza bien la emisora. La música clásica lucha por salir del aparato. Entre pitidos y acoples.  

Me termino el whisky y escribo lo que he aprendido. Que las putas viejas son menos agresivas. Están acostumbradas al fracaso. Solo actúan cuando el éxito está asegurado. Son menos invasivas. Mas tolerantes. Más conscientes de lo que son. Más maduras. Más respetables. Más dignas. Sus potenciales clientes, todo lo contrario.

Las crisis nos dan la oportunidad de elegir entre la dignidad y seguir jugando a lo que no es un juego.

GF Buenos Aires 2008

Foto: Hans Nelemen. Night Chicas

Haiti. Ecos de una tragedia

amigosdepeter 18/02/2010 @ 02:47

Por Gabriel

Todo ocurre en un instante. Un instante para decidir, otro para concebir, otro para nacer, otro para morir. Como siempre, unos desaparecen y otros siguen. En cada instante. Ley de vida.

La diferencia está en el denominador. Mas de 100.000 muertos en menos de un minuto y en un territorio reducido, supera todos los límites de lo concebible. Lo normal es esa cantidad de muertes, pero en todo el mundo y en un dia. El tiempo y el espacio marcan la magnitud de la tragedia humana. Poco tiempo para comprender y reaccionar. Poco espacio para escapar. Máxima entropía marginal.

Zona Zero, hora H, minuto M. Instantehaiti.jpg I. Y después?

 

La vida sigue. Muchos siguen. Un pueblo acostumbrado a sobrevivir y malvivir, también sobrevive y malvive después de un terrible terremoto. Cuando hablamos de supervivencia, la capacidad del ser humano es inimaginable. La de codicia, también.

Cada persona que va y viene del escenario de la catástrofe, me relata un hecho, una imágen que le ha impactado. Y yo voy construyéndome un collage de sensaciones de lo que conforma la vida. Esa fina línea entre lo que significa estar y no estar. Ser y no ser. Tener que seguir y haber desaparecido para siempre. Cuando uno no tiene esperanza de ser escuchado, no llora. Cuandp uno no tiene tiempo, no se lamenta. Cuando uno está, no piensa en no estar.

Alguno me cuenta que le parece escandaloso como las mujeres, especialmente las más jóvenes, se lavan desnudas a la vista de todos en medio de los campamentos improvisados. Otro, no comprende como se puede dormir sobre las ruinas de una casa, con los familiares enterrados debajo de ellas. Otro, no puede entender que se juegue al dominó en un lugar donde apesta a carne en descomposición. También me cuentan que la gente convive naturalmente con la basura que se agolpa a pocos metros de las improvisada tiendas de campaña. Que la gente habla, que la gente ríe, que la gente compra y vende.

Y, mientras tanto, los 4X4 de los cooperantes dan vueltas al escenario buscando su cuota de reconstrucción, su pedacito de cielo en el infierno. Mezcla de compasión y visión de negocio. Algunos se estremecen al reconocerse en esta situación. Otros, mandan descargar y volver a cargar un camión de botellas de agua por haberse olvidado grabar el logotipo de la organización humanitaria en ellas.

El taxista que me lleva por Santo Domingo, me dice que está harto de taxear, que le esta "poniendo mente" a ver cómo monta algo en Haiti. De repente, se le ilumina la mirada. Una ferretería. Claro, una ferretería.

La iglesia ha retomado posiciones. El terrmoto ha sido consecuencia del generalizado culto a hechiceros y supercherías, al vudú. Miles de templos religiosos imporvisados se extienden ahora por Puerto Principe y alrededores. La gente reza, se arrepiente. Si siguen vivos, es para transmitir ese mensaje. Dios los ha salvado para que den testimonio de su conversión. Ahora han comprendido cual es el camino verdadero.

La vida sigue. Asi de simple. Asi de incomprensible.

GF. 16 de Febrero de 2010. Sto Domingo

HAITÍ: LA MALDICIÓN BLANCA

amigosdepeter 20/01/2010 @ 13:09

Por Eduardo Galeano

URUGUAY. (Patriagrande. net). 

El primer día de este año, la libertad cumplió dos siglos de vida en el mundo. Nadie se enteró, o casi nadie. Pocos días después, el país  del cumpleaños, Haití, pasó a ocupar algún espacio en los medios de  comunicación; pero no por el aniversario de la libertad universal,  sino porque se desató allí un baño de sangre que acabó volteando al  presidente Préval.

Haití fue el primer país donde se abolió la esclavitud. Sin embargo,  las enciclopedias más difundidas y casi todos los textos de  educación atribuyen a Inglaterra ese histórico honor.

Es verdad que  un buen día cambió de opinión el imperio que había sido campeón mundial del tráfico negrero; pero la abolición británica ocurrió en  1807, tres años después de la revolución haitiana, y resultó tan  poco convincente que en 1832 Inglaterra tuvo que volver a prohibir  la esclavitud.

Nada tiene de nuevo el ninguneo de Haití. Desde hace dos siglos, sufre desprecio y castigo. Thomas Jefferson, prócer de la libertad y  propietario de esclavos, advertía que de Haití provenía el mal  ejemplo; y decía que había que “confinar la peste en esa isla”. Su  país lo escuchó. Los Estados Unidos demoraron sesenta años en  otorgar reconocimiento diplomático a la más libre de las naciones.

Mientras tanto, en Brasil, se llamaba haitianismo al desorden y a la  violencia. Los dueños de los brazos negros se salvaron del haitianismo hasta 1888. Ese año, el Brasil abolió la esclavitud. Fue el último país en el mundo. 

Haití ha vuelto a ser un país invisible, hasta la próxima carnicería. Mientras estuvo en las pantallas y en las páginas, a  principios de este año, los medios trasmitieron confusión y  violencia y confirmaron que los haitianos han nacido para hacer bien  el mal y para hacer mal el bien.

Desde la revolución para acá, Haití sólo ha sido capaz de ofrecer  tragedias. Era una colonia próspera y feliz y ahora es la nación más  pobre del hemisferio occidental. Las revoluciones, concluyeron  algunos especialistas, conducen al abismo. Y algunos dijeron, y  otros sugirieron, que la tendencia haitiana al fratricidio proviene  de la salvaje herencia que viene del Africa.

El mandato de los  ancestros. La maldición negra, que empuja al crimen y al caos.   De la maldición blanca, no se habló.

La Revolución Francesa había eliminado la esclavitud, pero Napoleón  la había resucitado:  ¿Cuál ha sido el régimen más próspero para las colonias?  El anterior.   Pues, que se restablezca.   Y, para reimplantar la esclavitud en Haití, envió más de cincuenta  naves llenas de soldados. Los negros alzados vencieron a Francia y conquistaron la  independencia nacional y la liberación de los esclavos. En 1804,  heredaron una tierra arrasada por las devastadoras plantaciones de  caña de azúcar y un país quemado por la guerra feroz. Y heredaron  “la deuda francesa”. Francia cobró cara la humillación infligida a Napoleón Bonaparte.

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Sandwich cubano

amigosdepeter 24/09/2009 @ 18:38

Enviado por Lillian Tom

Un estudiante americano de visita en la Habana compró, en la tienda para turistas, un sándwich cubano especial de lujo: Un pedazo de pan francés de casi un pie de largo con lascas de lechón asado, jamón serrano y york, queso suizo, mantequilla, pasta sazonada, pepinillo y rojas y grandes rodajas de tomate ....

Con su sándwich y una Cola en mano, se fue a comer cerca de las azules aguas frente al Meliá Cohíba, donde se hospedaba.. Apenas había comenzado a comer su apetitoso 'lunch' cuando ve a un jóven cubano que pasaba por el lugar. El cubano llevaba también un sandwich, el llamado 'pan con timba' hecho con un pedazo de pan, chiquito, con dulce de guayaba, c omprado en un timbiriche de la calle Paseo.

El joven cubano saboreaba lentamente su pan con timba para que le durara. El americanito le dice :

'Sabes, nosotros en Estados Unidos estamos maravillados de la agilidad mental de ustedes los cubanos. Todos saben jugar ajedrez, se conocen las reglas del baseball y de otros deportes, tienen una gran memoria y conocimiento sobre los principales eventos históricos, casi todos hablan dos o más idiomas y saben un mundo de geografía y política internacional. Resultan increíbles en sus avances en las ciencias, inventan vacunas sintéticas... ¿Cuál es el secreto?'

El joven cubano, mirando el sandwich le dice:

'... Bueno, le voy a confesar nuestro secreto, pero que quede entre nosotros. ¿Ve este pedazo de pan que tengo aquí? Dentro tiene dulce de guayaba, de una variedad endémica de guayaba que solo crece en Cuba . Es elaborado con azúcar prieta de Cuba .
Hace muchos años los científicos soviéticos descubrieron que la caña que se cosecha en Cuba tiene unas moléculas con protones radiactivos que pasan por ósmosis al azúcar prieta, los cuales al combinarse con una sustancia activa intrínseca de los componentes de isotrones de la guayaba que una vez que llegan al cerebro a través de la microcirculación sanguínea producen un efecto súper energizante y estimulan las células cerebrales de la sustancia gris, en especial en las secciones de actividad mental y memoria inmediata, con los resultados fabulosos que mencionaste.. Ese es nuestro secreto.'

El americano, con mucho interés, le pidió probar un pedazo del dulce. El cubano le dijo:

'Bueno... como muestra de solidaridad y amistad por haber venido a Cuba, rompiendo las férreas restricciones del bloqueo, voy a hacer algo mejor por ti: Te cambio el pan con guayaba y dulce de caña por ese 'sándwich' que te estás comiendo el cual, dicho sea de paso, está lleno de sólidos grasos de origen animal, colesterol y triglicéridos, que endurecen las arterias y son las causa fundamentales del infarto del miocardio, causa primaria de muerte en la población de los Estados Unidos'.

Con un gesto precipitado el gringo le extendió su sándwich al criollo, quien enseguida se lo intercambió por su pan con dulce.

El cubano le entró al sándwich de tal forma que en tres bocados había llegado a la mitad del mismo. Por su parte el americano se iba comiendo lentamente el pan con timba, porque la verdad que estaba un poco duro y el dulce algo rancio.

Al cabo de unos minutos dice el americanito:

'Tengo la impresión de que saliste ganando con este intercambio'.

A lo que el cubano le contestó:

'¡¡¡ COÑOOOO - BÁRBARO, CHICO !!! ...Ves ? ... ¡Ya te están haciendo efecto en el cerebro LOS PROTONES de las molécula de la caña de azúcar y los ISOTRONES de la guayaba. ¿ No te lo dije ?...Sigue, sigue masticando...

Lecciones de comercio justo desde Oaxaca, Mexico

amigosdepeter 19/09/2009 @ 20:53

Arte sin papeles. Homenaje a los artistas de la calle

amigosdepeter 02/08/2009 @ 10:14

Por Giovanni Beluche V.
1 de agosto de 2009.

Este homenaje nació cuando conocí la historia del experimento realizado por Gene Weingarten que le valió un premio Pulitzer en 2008. Este periodista del Washington Post puso al gran músico Joshua Bell a tocar su Stradivarius de tres millones de dólares, en la estación L´Enfant Plaza del metro de la ciudad de Washington. Pasando desapercibida su verdadera identidad y como si fuera un músico callejero, Joshua tocó durante cuarenta y cinco minutos. La gente siguió de largo sin apreciar las interpretaciones que hacía uno de los más grandes violinistas de la actualidad. A partir del experimento se han dado diversas interpretaciones, muchas de ellas interesantes. A mí me impactó el hecho de que un sombrero en el suelo para juntar monedas, descalificara de antemano al artista.

Esta historia es interesante y conmovedora. Desgraciadamente el capitalismo tiende a convertir el arte en mercancía, extendiendo el prejuicio de que lo bueno sólo se consume en los grandes teatros y carísimas galerías. Ciertamente grandes obras de arte se comercializan en cifras astronómicas en galerías y subastas, las cuales van a parar a la colección privada de unos pocos burgueses de buen gusto o simples esnobistas con dinero. En vez de colgarse en los museos, exhibirse en parques y edificios públicos, donde el ciudadano de a pie pueda disfrutar y maravillarse, las obras se privatizan para el goce de quien puede pagarlo. Un Dalí es para los ricos, para el pueblo el Cow Parade.

Por fortuna, las nuevas generaciones están produciendo formas de interacción entre los llamados artistas de la calle y circo callejero con el público amplio y popular. Me encanta verlos en las marchas, con sus disfraces, maquillajes, zancos, instrumentos y malabares. Interactúan en los barrios y los pueblos, hacen grafitis, suenan sus tambores con ritmos pegajosos, pintan mariposas en las caritas de los niños, dibujan flores en el inocente rostro de las niñas, estimulando el amor por una naturaleza invadida por desechos industriales y construcciones de lujo. Los cuentacuentos dejan boquiabiertos a grandes y chicos con sus historias, llenas de amor por lo sencillo y la abundante candidez en que convive lo real con lo fantástico. Caminan en zancos revelando lo grande que puede ser la humanidad cuando rinde tributo a lo simple, cuando entrelaza presente, pasado y futuro, cuando pone la virtud por delante del dinero.

Son artistas de verdad, en esos hombres y mujeres se materializa aquello de “trabajar por amor al arte”. Su vínculo con el público no empieza en la boletería, apenas un sombrero en el piso nos recuerda que también necesitan comer como cualquiera. Que cada quien aporte según sus posibilidades, pero a nadie le niegan el acceso al espectáculo. En la calle no hay galerías privadas, ni balcones para que la señorona almidonada no se junte con los pobres, ni palcos acolchonados para acomodar al mejor postor. Niños y niñas ocupan los sitios de privilegio, chicos y adultos se sientan en la acera, en el piso del gimnasio de la escuela, en la dura calle donde circulan cada día hacia sus estudios y trabajos.

A los artistas de la calle se les ve en las protestas anti globalización, acompañando a las comunidades que exigen el derecho al agua, en las marchas contra la guerra, en las movilizaciones contra los gorilas golpistas de Honduras. Tienen el corazón lleno de una solidaridad desbordante con los humildes y un profundo cariño hacia la naturaleza, se presentan en escuelas, hospitales y comunidades, nos llenan de esperanzas porque comparten el sueño de que otro mundo es posible. De ahora en adelante, cuando los encuentres en una esquina o aprovechando la luz roja del semáforo para deleitarte con sus malabarismos, te invito a verlos como amigos. No tienen teatros propios con paredes y butacas, pero su escenario habita en los corazones de los humildes y en las sonrisas de los niños y las niñas. Gracias artistas de la calle.

mas musica para el cambio

amigosdepeter 01/08/2009 @ 12:17

La democracia en Africa

amigosdepeter 19/06/2009 @ 12:33

Traducido y enviado por Horacio Amorim

Crónica de Mia Couto, escritor mozambicano, publicada en la edición de Abril de la revista África 21

¿Cómo entendemos la democracia?

En la bella ciudad de Durban, hablaba con otros escritores africanos de la sorpresa que nos causaba ver que, en Zimbabwe, tanta gente sigue apoyando a Robert Mugabe. Había, en el grupo, escritores de varios países de África. Hablábamos de ello aprovechando el mejor momento de las conferencias literarias: los intervalos. Nuestra perplejidad no se limitaba al caso de Zimbabwe. ¿Cómo podía ser que pueblos enteros, en otras naciones, se acomodaran sin problemas ante dirigentes corruptos y venales. ¿De dónde nace tanta resignación?

Una de las razones de esta actitud conformista, reside en la forma en la que las lenguas se relacionan con conceptos políticos modernos. Por ejemplo, un zimbabweano rural designa a sus líderes nacionales como “entidades divinizadas”, más allá de las contingencias de la Historia y alejados de la voluntad de sus súbditos. Lo mismo ocurre en casi todas las lenguas bantus.La cuestión puede ser formulada de la siguiente manera: ¿Cómo pensar en la democracia en una lengua en la que no existe la palabra «democracia»? ¿En un idioma en el cual «Presidente » se dice «dios»?

En las lenguas del Sur de Mozambique, la expresión que designa el jefe de Estado es «hossi». Esa misma palabra designa también las entidades divinas en la forma de los espíritus de los antepasados, al tratarse de sociedades en las que no existe separación de lo civil con el universo religioso.

Parece una cuestión de orden lingüístico. No lo es. Se trata mas bien del modo en el que se organizan las percepciones y las representaciones que una sociedad construida sobre si misma. La sacralización del poder no puede encajar con regímenes en que los que se supone que los líderes son libremente elegidos por votaciones libres, en una sociedad en la que no hay súbditos sino ciudadanos.

Este tema escapa muchas veces a quienes se dedican a organizar seminarios sobre ciudadanía, modernidad y gobernabilidad en África. La problemática política es entendida, casi siempre, en su dimensión institucional, exterior a la intimidad de los ciudadanos. Sin embargo, cuando el participante en el seminario explique a su comunidad el contenido de los debates usará su lengua materna. Y siempre que se refiera al Presidente hará uso del vocablo «dios». ¿Como pedir una actitud de cambio en estas circunstancias? ¿Que hacer entonces? ¿Será que los que hablan tales lenguas están condenados a la inmovilidad por causa de esta inercia lingüística?

En realidad, existen tensiones entre la lógica interna de algunas de esas lenguas y la dinámica social. Estas tensiones no son nuevas y siempre han sido resueltas a favor de la adaptación creativa y de la creación de futuro.Ya en el pasado, las culturas africanas (y todas las otras en todos los continentes) tuvieron que amoldarse y reajustarse ante todo aquello que era novedoso. Yo mismo fui testigo del modo veloz en el que las lenguas mozambicanas se proveyeron de instrumentos nuevos, adaptando y apropiándose de términos no autóctonos. Con el uso generalizado, esos términos terminaron siendo asimilados e “indígenizados”. Sin drama lingüístico, sin apoyo de academias ni de acuerdos ortográficos los parlantes de esas lenguas «pidieron» en préstamo palabras de otros idiomas. Mozambique es, en tal dominio, un caldero de esos mestizajes.

Los nacionalistas africanos no esperaron que un vocabulario propio surgiera en el seno de las lenguas maternas de sus países. Ellos comenzaron la lucha y esa misma dinámica contaminó (incluso con el uso de términos y discursos enteros en portugués) a las restantes lenguas locales.

Todo ello nos lleva a la siguiente convicción: la capacidad de cuestionar el presente requiere de un lenguaje portador de futuro. La necesidad de ser de nuestro tiempo y de nuestro mundo exige lenguas abiertas al cosmopolitismo. África – tantas veces pensada como morando en el pasado – ya está viviendo en el futuro en lo que respecta a la condición lingüística: casi todos los africanos son multilingües. Esa disponibilidad es una marca de modernidad vital. El destino de nuestra especie es que cada persona sea la humanidad toda entera.

Silencio, brisa y cordura

amigosdepeter 12/05/2009 @ 20:14

Por Juan Echanove

Anoche la luz de la mañana entró en tu habitación por última vez. Te has ido un día cualquiera, sin saber qué hora es.

Te has marchado en una décima de segundo, como una ráfaga de aire frío. Eras una incógnita que faltaba por despejar.

Nunca comprendiste la velocidad del tiempo. El abismo te acompañaba siempre, sentado al borde de ti.

Andabas hacia ningún lugar y ahora las sombras se han fundido con la tuya.

Nos dejas, Antonio, tus canciones, y la tristeza en el bolsillo; tristeza de nieve, huracán y abismos.

Has partido hacia el lugar donde encontrarás el sol, allí donde crecen las semillas de lo absurdo y lo genial, y donde, con los ojos cerrados, se divisan infinitos campos.

Ha muerto Antonio Vega, y con él, una parte de nuestra juventud.

http://juanechanove.tk


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