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Categoría: El economista curioso

Tirarse a la piscina

amigosdepeter 21/01/2008 @ 18:34

acastilla.jpgPor Alberto Castilla (publicado en la revista Ser Responsable)

 

En los inicios del movimiento de la RSC en España un directivo español de una gran compañía española me dio su peculiar visión sobre como liderar la RSC en su empresa. “Mira, mi idea para que la RSC avance en esta compañía es… hacerme una piscina y tirarme a ella. Me explico. Es como si salgo de mi casa, lleno un cubo con agua, la arrojo al suelo, me  lanzo a ella y trato de nadar. Alguien me mirará y dirá -¿qué haces?-, -nadar en mi piscina- contestaré. – ¡pero si sólo tienes un charco de agua! – pues macho, entonces ayúdame a hacer una piscina de verdad-“. 

Y es que los comienzos fueron duros. Los que trabajábamos en el tema nos preguntamos cuál iba a ser la “palanca” conceptual que nos permitiría avanzar en ese “nuevo concepto de empresa” del que hablábamos. Pensábamos en tres grandes conceptos. La estrategia “-tenemos que demostrar el impacto en la empresa de la RSC”-, pensábamos en la gestión, “quien lo desarrollará, que planes ayudarán a impulsar el concepto”, y pensábamos en la comunicación, “como ayuda a la reputación e imagen de la empresa”.

La experiencia empresarial nos decía que en una empresa lo primero que se produce es la estrategia, después la gestión y por último la comunicación.  Pero fue… justo al revés. La palanca que hizo crecer el concepto de RSC fue, como ahora todos sabemos, la comunicación. Muchos directivos, con algunas dudas, cerraron los ojos y se lanzaron a la piscina de los Informes de Sostenibilidad… y pidieron ayuda. (“¡que tengo que hacer un Informe de Sostenibilidad, ayúdame!). Este hecho puso de manifiesto una virtud muchas veces olvidada de la comunicación; su capacidad para anticipar el comportamiento. Gracias a la comunicación y a la “transparencia”, su hermana responsable, las grandes empresas han publicado, con grandes esfuerzos, sus Informes de Sostenibilidad contribuyendo así a subir el volumen de la RSC.  

Actualmente podemos decir que España es una potencia en la elaboración de Informes de Sostenibilidad. Somos el país del mundo en donde más empresas obtienen el nivel A+ del Global Reporting Initiative (GRI). Es un hecho positivo, para algunos es “muy positivo”, mientras que para otros es la prueba de que somos unos auténticos “quijotes”…  La palanca de la comunicación ha tenido también algunas limitaciones y riesgos. La comunicación y la imagen no suponen un incentivo para las empresas “no logo” como las pymes. Por otro lado, el énfasis en la comunicación tiene el riesgo de que las empresas interioricen la ecuación RSC= Memoria de Sostenibilidad. La comunicación y la transparencia son un mínimo común denominador –difícil de conseguir, pero mínimo común denominador-, pero también pueden ser un obstáculo para avanzar en la estrategia o en la gestión, terrenos en donde se encuentran las ventajas competitivas. 

Ahora, después de este recorrido, ¿qué hacemos para consolidar el  concepto? ¿Cómo puede una empresa conseguir ventajas competitivas de la RSC? Aquí van algunas ideas: 

1.- Considerando a la RSC como un elemento clave del posicionamiento estratégico.  Como un elemento que ayuda a interpretar el entorno global en el que se mueven las empresas. Se trata de escuchar, posicionarse y actuar en consecuencia, más que ser transparentes,  contar y esperar resultados. La transparencia es un pilar fundamental de partida, en el que todavía queda por avanzar, pero no es el punto de destino. El posicionamiento es el espacio que ocupa la empresa en la mente del stakeholder, y para lograrlo las empresas tienen que enfocar con inteligencia, elegir y actuar repetidas veces en la misma dirección y de forma consistente. Ya hay empresas para las que su punto de partida es la respuesta a la pregunta “ante los grandes retos globales, ¿cómo se posiciona mi empresa en la sociedad? 

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Freegans, gourmets de la basura

amigosdepeter 03/12/2007 @ 04:06

Publicado en El Pais Semanal y enviado por Javier de la Cal 

 Según un estudio de la Universidad de Arizona, el 40% de los alimentos que se producen en Estados Unidos acaba en la basura sin pasar por ningún estómago; lo que significa que las familias tiran cada año al estercolero 40.000 millones de dólares. Un escándalo si se tiene en cuenta que hay 852 millones de personas malnutridas en el mundo, según la FAO, y que dentro de una ciudad como Nueva York, casi dos millones de personas viven por debajo del índice de pobreza, según el censo nacional.

Los ‘freegan’ reciclan los alimentos que otros desechan. Es una convicción y una forma de vida. Les acompañamos ‘de compras’ por los contenedores de Nueva York. Y luego, a cenar. No les empuja ni el hambre ni la pobreza. Revolver cada semana entre las basuras responde simplemente a la llamada de sus conciencias. Hastiados de observar cómo la sociedad occidental deja morir en sus calles toneladas de comida en perfecto estado, un puñado de ciudadanos repartidos por el mundo y autodenominados freegan tratan de retrasar el colapso ecológico al que afirman que está abocado el planeta evitando pagar por consumir y recuperando parte de la comida salvable que se tira a diario. Que no es poca.

En la puerta de supermercados neoyorquinos como D’Agostino, en el barrio de Midtown, se hacinan cada noche decenas de bolsas de supuestos residuos. Pero si uno mira dentro, como hacen dos veces por semana profesores de instituto como Janet Kalish o expertos en comunicación como Madeleine Nelson, es posible encontrar todo tipo de frutas y verduras en perfecto estado, yogures, zumos de fruta, pasta, arroz, huevos, carne, pescado ahumado…

“El 80% de lo que como lo consigo así desde hace un año. Lo que más abunda es pan. Cada noche se tiran miles de barras. La verdura suele venir empaquetada y limpia. La fruta a veces está golpeada, pero en general tiene buen aspecto. Se encuentran muchísimos yogures y la mayoría sin caducar. La pasta o el arroz a veces simplemente tienen el paquete roto, y eso ya los convierte en basura”, explica Madeleine, que no es vegetariana, a pesar de que la palabra freegan naciera como contracción entre free (libre, gratis) y vegan (vegetariano que rechaza cualquier producto animal).

“Cada persona decide su grado de compromiso”, explica esta mujer de 50 años. Ella vive en el corazón del West Village, en un amplio apartamento lleno de libros; trabaja como portavoz de una ONG, y antes, para una multinacional. “Lo mío es una decisión consciente: desobedecer la orden de comprar. Es un boicot a la sociedad de consumo. Se gasta en exceso, y eso está matando al planeta. Por eso he minimizado todas mis compras. Los libros son usados, los electrodomésticos los arreglo, la ropa es de mercadillos gratuitos”.

Ella es parte del centenar de personas que constituyen el grupo de los freegan neoyorquinos. El País Semanal acompañó a una decena en una de sus compras nocturnas y después cenó con ellos, algo que hacen a menudo para demostrarle a la prensa que todo lo que se encuentra es tan co¬¬mestible como si se hubiera comprado en una tienda de gourmet. Y en muchos casos, los alimentos proceden precisamente de esas tiendas, porque los freegan saben cuidarse, no buscan bocadillos mordisqueados, sino setas italianas, pero en lugar de pagar precios astronómicos por ellas, las recogen de la basura.

Quizá lleven un día caducadas. Quizá caduquen dos días después. La diferencia, dicen, es imperceptible. Los comercios ponen esas fechas mucho antes de lo necesario. Pero ¿por qué acaban en la basura? Por la sobreabundancia. “Muchos supermercados simplemente tiran productos cuando les llegan otros más frescos por falta de espacio”, asegura Adam Weissman, de 28 años, uno de los impulsores de este movimiento nacido en la costa oeste hace décadas y que él ayuda a promover en Nueva York desde hace dos años. Un trabajador del supermercado D’Agostino lo confirma mientras observa cómo los freegan hacen sus compras: plátanos, melocotones, espinacas, tofu…

El grupo bucea en las basuras y va sacando tesoros que se escogen con sumo cuidado. “A veces hay tantas cosas que tenemos que dejarlas ahí”, dice Janet, con su mochila cargada de alimentos. Y no miente: frente a ella hay dos bolsas de basura llenas de zanahorias impolutas en contenedores de plástico. Caducan ese mismo día. Se sirven en la cena dos días después. Exquisitas.

“La primera vez encontré 130 bagels [rosquillas de pan judío típicas de Nueva York] perfectamente limpios y empaquetados. Me juré a mí misma que nunca volvería a pagar por ellos”, cuenta Wendy Scher, de 26 años, quien ha convertido el freeganismo en una forma de vida. Se viste con ropa usada, su medio de transporte es una bicicleta reciclada, se está planteando ocupar una casa, pues hay muchos apartamentos vacíos en la ciudad, y en la medida de lo posible, tampoco consume cultura de masas, algo que los freegan más ortodoxos, como Adam Weissman, se toman muy en serio.

“Si compras un cd, tienes que pensar en el impacto ecológico del plástico que lo envuelve. Si ves una película, sabes que te están me¬¬tiendo en ella mensajes subliminales sobre qué beber o cómo vestir, y además, en su producción se desperdician toneladas de materiales. Antes de tomar cualquier decisión me pregunto el impacto económico o social de cada producto que se consume. Y la cultura de masas es tremendamente contaminante, psíquica y físicamente”, afirma Weissman, que tampoco tiene televisión.

Sin embargo, es difícil escapar de todas las tentaciones. Él consume cómics, aunque no los compre y los consiga gratis. Y durante la cena, la serie Star Trek, que todos devoraron de pequeños, se convierte en animado tema de conversación. Al menos Weissman reconoce sus debilidades: “El efecto de la cultura de masas es increíblemente poderoso. Y es muy difícil escapar de él. Pero hay que intentarlo”.

La magia de las matemáticas

amigosdepeter 01/11/2007 @ 04:05


Un cuento de terror

amigosdepeter 10/10/2007 @ 05:51

Extraido de El marfil de la torre, el blog de Ignacio del Valle

Ahora que la economía anda gripada, que aumenta el número de parados, que continúa subiendo el euríbor y la concesión de créditos e hipotecas se estanca; ahora que cae en picado la venta de viviendas por lo que se recortará la recaudación fiscal por ese concepto, que bajan los ingresos por IVA, que el consumo se resiente porque hay menos dinero; ahora que seguimos en el vagón de cola europeo de la investigación tecnológica y suben los precios de los productos básicos debido a los altos precios de los cereales y las oleaginosas en el mercado mundial; ahora que la ganadería está en crisis por el mismo motivo y Argelia nos hace la cama en el asunto del gas y aquí no ahorra nadie porque los sueldos se estancan y cada vez dan para menos… Ahora es el momento de contarles un cuento de terror.

Imagínense que ustedes se quieren comprar unas zapatillas Nike. Recorren los pasillos de la tienda high-tech donde se crean los conceptos de marca, y en el momento que eligen un modelo, al otro lado del espejo plateado, en Filipinas, China, Sri Lanka, Corea o Taiwan, en una cosa llamada ZPE -zonas de procesamiento de exportaciones-, filas de muchachas se hacinan hombro con hombro en edificios sin ventanas ni ventilación, donde se garantiza que se las exprimirá un mínimo de doce horas cosiendo zapatillas por unos salarios de supervivencia.

Mientras a usted le atiende un solícito dependiente parecido al que atendía a Richard Gere en Pretty Woman, en el reverso tenebroso del espejo hay guardias armados que custodian las salidas y entradas a las ZPE, ya que en la práctica es una zona libre de impuestos, independiente de los gobiernos de turno, un estado militar en miniatura dentro de una democracia. Cuando usted se prueba sus Nike y le quedan grandes y pide otro número más pequeño, en cualquiera de esos cobertizos insalubres los patronos también demandan salarios más reducidos en una competición global por ver quién subasta más barato a sus ciudadanos y consigue el salario más jibarizado. Estos agujeros morales se mantienen gracias a una argumentación artificial que defiende que a la larga se atraerá la inversión extranjera en esos países, cuando la realidad consiste en que las empresas -Gap, Old Navy, IBM, Guess, Wal-Mart, Adidas, Ralph Lauren…- se limitan a enviar los materiales para que sean montados por mano de obra barata y no gremiada, y que no dudarán en trasladar esas comillas económicas para instalarlas en cualquier otro lugar donde se reduzcan los salarios, aumenten las bulas legales y pongan las fuerzas armadas a su servicio.

Perfecto, ahora que ya tenemos unas zapatillas de deporte que nos encajan como el zapato de cenicienta, no hay más que pagar en caja. Un precio no desorbitado pero sí llamativo teniendo en cuenta que cualquiera de esas muchachas que a veces han de orinar en bolsas porque no se les permite levantarse durante sus turnos, tienen prohibido hablar, se les obliga a hacer horas extraordinarias que en el mejor de los casos se les retribuye no despidiéndolas o con bolígrafos o donuts, digo, esas muchachas cobran alrededor de ochenta centavos de dólar por hora, cuando en Alemania, por ejemplo, se cobra entre diez y veinte dólares. Se calcula que hay al menos 850 ZPES en el mundo que se extienden a 70 países y emplean alrededor de 27 millones de obreros. Y todavía hay gente que tiene los cojones de afirmar que en el siglo XXI se ha erradicado la esclavitud. A propósito, ¿alguien ha echado de menos a Poe en este artículo?

China Free!

amigosdepeter 28/09/2007 @ 23:04

made-in-china.bmp Hasta hace poco, China generaba respeto e incluso admiración en EEUU. Ahora la amenaza de lo "made in china" es una realidad y numerosos grupos de poder, "lobbies" y asociaciones de usuarios están llamando abiertamente a combatir la "invasión". Es la campaña 'China Free', etiqueta utilizada por primera vez por un fabricante de comidas bajas en calorias de Utah. La experiencia fue reflejada en principio como una excentricidad, pero en muy poco tiempo se convirtió en una campaña en toda regla.

El poderoso canal televisivo Fox News dedicó hace unas semanas un programa íntegro de una hora a denunciar la escasa calidad de los productos procedentes del gigante asiático. CNN, por su parte, tiene casi a diario un espacio titulado 'Made in China'. El resto de medios prestan también mayor o menor atención, y las autoridades siguen la corriente.

En los últimos meses se multiplicaron las denuncias sobre irregularidades en productos etiquetados en China. Desde octubre, el 61% de los productos retirados del mercado por las autoridades procedían de China. En enero fueron 100.000 collares para niños. En abril, la Administración de Comidas y Medicamentos (FDA) descubrió que más de 100 productos distintos para alimentar animales estaban contaminados con melanina. En mayo, 900.000 tubos de dentífrico destinados a hoteles, prisiones y hospitales fueron retirados de la circulación cuando se averiguó que contenían un producto químico usado en anticongelantes. En los meses siguientes, se interceptaron más de 50 barcos procedentes de China cargados con diferentes pescados y mariscos que, según la FDA, estaban contaminados con salmonella y antibióticos que no se pueden eliminar al cocinar.
mas tarde le tocó el turno a los juguetes. Primero fue la marca Fisher-Price la que retiró del mercado un millón de muñecos, incluidos algunos del popular programa de televisión 'Barrio Sésamo', por contener pintura con plomo. El responsable de la fábrica en China fue encontrado días después muerto, aparentemente "suicidado".

La firma Mattel, por su parte, anunció que debian retirarse más de 18 millones de sus juguetes en todo el mundo (500.000 de ellos en España) porque contienen piezas magnéticas que pueden ser tragadas por niños. La mitad de esos productos se vendieron en EEUU y Canadá.

Algunos expertos intentan transmitir calma y prudencia entre la población pero otros, alimentan la alarma: "El escándalo de los productos importados desde China creció a un nivel que el público debería demandar etiquetas de 'China Free' en cualquier cosa que vaya a la boca. Esto incluye no sólo comida, vitaminas y medicinas, sino pasta de dientes y juguetes, que todos los padres sabemos que acaban en la boca de los niños", aseguró la analista conservadora Phyllis Schlafly.

La base es una preocupación de salud, pero nadie puede obviar que en el trasfondo existe una motivación económica, porque el poderío del gigante asiático da miedo. Las importaciones de China se multiplicaron casi por seis en el último decenio: de 51.000 millones de dólares en 1996 a 287.000 millones en 2006. En 2003 China ya superó a México como el mayor exportador a Estados Unidos.
Los principales productos son maquinaria y equipamiento eléctrico (64.900 millones) y equipos de generación de electricidad (62.000 millones). Pero al abanico es tan amplio que los estadounidenses viven en gran medida y casi sin saberlo de productos chinos.

Recientemente, la escritora Sara Bongiorni embarcó a su familia en un experimento en principio curioso que relató en su libro 'Un año sin Made in China'. La realidad fue dura: electrodomésticos, juguetes, zapatos, muebles y adornos de todo tipo, incluidos los de Navidad, proceden del antiguo 'enemigo comunista'. "Después de un año sin China, puedo decir lo siguiente: se puede vivir sin ello, pero cada día es más difícil y más caro. Y dentro de una década probablemente no sea tan valiente para intentarlo otra vez", afirma Bongiorni.

La amenaza para los estadounidenses no es solamente dentro de su territorio, sino en sus mercados favoritos. Entre ellos, Latinoamérica es el más evidente campo de batalla en la actualidad: allí se destina la mitad de la aún modesta inversión exterior de China, que prometió además multiplicarla por 50 en menos de 10 años.

El impacto del libre comercio segun la CEPAL

amigosdepeter 28/09/2007 @ 03:19

No es el video mas visto de youtube, pero los datos que arroja son interesantes

Biocarburantes, una apuesta por el desarrollo rural diversificado

amigosdepeter 19/09/2007 @ 00:05

Por Jesús Fernández (publicado en El Pais)

La subida espectacular de los precios de los cereales, ocurrida en los últimos meses, ha disparado las alarmas del sector alimentario provocando numerosas voces de protesta, con una resonancia mediática importante. Una parte de estas voces (algunas de forma airada) han señalado como presuntos culpables de esta situación a los biocarburantes, a los que llegan a responsabilizar de las anunciadas subidas del pan y otros alimentos básicos. 

Dentro de la denominación genérica de biocarburantes se incluyen en la actualidad dos tipos básicos de biocombustibles líquidos:el biodiésel (conjunto de ésteres metílicos de ácidos grasos), cuya materia prima son los aceites vegetales de bajo precio (colza, palma, soja, girasol, etcétera) y el bioetanol, que se obtiene de la caña de azúcar, cereales y remolacha principalmente. El primero se utiliza en motores diésel y el segundo se emplea de diversas formas en motores de gasolina. Ambos se consideran como biocarburantes de primera generación. De estos dos tipos de biocombustibles solamente una parte del bioetanol se produce a partir de cereales. 

Según datos de la Ebio (European Bioethanol Association), la producción de bioetanol en la UE en el año 2006 fue de 1,592 millones de m3, principalmente procedente de remolacha y cereales. Según datos publicados por la  dirección para la Agricultura y Desarrollo Rural de la CE (Prospects for Agricultural Markets and Income in the EU, enero 2007) el consumo de cereales para la producción de bioetanol en la UE en dicho año fue de 1,9 millones de toneladas (Mt), lo que representó el 0,77 % del consumo de cereales en la UE (242,5 Mt). Según estos datos parece muy difícil mantener la tesis de que el motivo de la escasez de cereales en la UE se debe a su producción de biocarburantes. 

En relación a la disponibilidad de cereales, hay que recordar que en los últimos años ha existido una gran abundancia en el mercado mundial y esto ha creado una dependencia crónica de estos productos en muchos países, cuyos costes de producción de cereales superaban su precio de adquisición en el mercado internacional. Para evitar la acumulación de excedentes de cereales, la política agrícola de la Unión Europea fomentó, en las pasadas décadas, el abandono de tierras dedicadas a diversos cultivos (principalmente, cereales) a cambio de  subsidios que recibía el agricultor. Tomando como ejemplo el caso de España, en los últimos 25 años se han dejado de cultivar más de 3 millones de hectáreas mientras que la cantidad de cereal que se importa (12,4 millones de toneladas) supone más de la tercera parte del consumido (32 millones de toneladas), según datos del MAPA (campaña 2004-05).  

Por otra parte, el considerable aumento de la demanda de cereales de países tales como China e India, las malas cosechas del pasado año de los países del Este, que tradicionalmente han sido los “graneros de Europa”, así como la reciente decisión de los Estados Unidos de reducir sus exportaciones de maíz, ha disminuido de forma significativa la oferta de cereales en el mercado mundial, y, como consecuencia, los precios se han disparado al alza. Es evidente que si se volviera a cultivar una buena parte de las tierras que se han abandonado en los últimos años, la situación podría tender a recuperar la normalidad. La subida del precio de los cereales, así como su disponibilidad en el mercado, afectan tanto al sector alimentario como al de los biocarburantes que dependen de este tipo de materia prima, por lo que es impensable que este sector pueda crecer a expensas del primero sin sufrir los mismos problemas.  

De hecho, los precios actuales de los cereales han hecho que algunas de las plantas de producción de bioetanol hayan  reducido o parado su actividad. Las razones que se aducen por parte de diversos grupos para frenar el desarrollo incipiente de los biocarburantes responden a planteamientos muy simples, en los que se supone que el desarrollo futuro de estos combustibles va a basarse en el modelo actual que utiliza materias primas alimentarias. Sin embargo, las previsiones de la UE, reflejadas en el VII Programa Marco de Investigación, indican que el futuro de los biocarburantes pasa por el desarrollo de cultivos energéticos, alternativos a los tradicionales, que sean capaces de producir la materia prima apropiada en un contexto sostenible y por la producción de biocarburantes de segunda generación hidrocarburos y alcoholes producidos a partir de biomasa lignocelulósica, como la leña o la paja), denominados abreviadamente “BtL” (“biomass to liquid”).  

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Reloj Global

amigosdepeter 29/08/2007 @ 22:40

¿Cual es la población mundial actual? ¿Cuanto crece? ¿Cuantas son las emisiones de carbono en este momento? ¿Cuantas hectareas de bosque se están perdiendo?

Visión dinámica de la situación de nuestro mundo. La tendencia está clara: CRECIMIENTO. ¿Es SOSTENIBLE? Saca tus propias conclusiones...


Poodwaddle.com

Hijos: tener o no tener, esa es la cuestión

amigosdepeter 29/06/2007 @ 06:35
Dice un articulo del Economist que en la sociedad europea la natalidad ha descendido drásticamente debido a la percepcion existente de que un gran numero de hijos no genera felicidad. Sinembargo, algunos estudios establecen que, como en todo, en el disfrute de los hijos tambien se cumple la ley de los rendimientos marginales decrecientes, es decir, que las horas que mas insatisfaccion causan a los padres, son las ultimas del dia (doy fe de ello). Por otro lado, los mismos estudios afirman que la decision de no tener un gran numero de hijos puede generar menos insatisfacciones durante la juventud y primera madurez, pero que ésta situacion se revierte durante la plena madurez y vejez en las que el ser humano echa de menos una familia que le arrope y acompañe. El numero ideal de hijos establecido en estos estudios que maximizaria la felicidad a lo largo de toda la vida es de tres.

Mi hermana Mar, bastante mas poética, me envia esta poesia de Gabriel Celaya para ilustrar el dilema. Ella tuvo cuatro, por lo que me ahorrará llegar a tres si hacemos media y todo queda en familia (así somos los economistas...)

Educar es lo mismo
que poner motor a una barca...
hay que medir, pesar, equilibrar...
...y poner todo en marcha.
Pero para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino...
un poco de pirata...
un poco de poeta...
y un kilo y medio de paciencia
concentrada.
Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes,
hacia islas lejanas.
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos,
seguirá nuestra bandera enarbolada.
Gabriel Celaya

Economia al alcance de todos. Tras la estela de Freakonomics

amigosdepeter 21/06/2007 @ 04:39

freakonomics.jpgPor Gabriel 

Dos años despues de que el libro que me recomendó Felipe, Freakonomics, de Steven Levitt probara que hablar de economia de una forma desenfadada y cercana podia hacer rico a su autor, el asalto de libros con contenidos y lenguajes similares no se ha hecho esperar. 

Así, John R. Lott ha contraatacado con Freedomnomics burlandose de las teorias de Levitt, con quien mantiene un contencioso, y tratando de evidenciar porqué el libremercado funciona y otras teorias “medio crudas”, no. La principal disputa que mantienen ambos es acerca de la verdadera causa del descenso de homicidios en ciudades de EEUU. Segun Lott esto se debió a la liberalizacion del mercado de armas. Segun Levitt, a la aprobacion de una ley permitiendo el aborto.  La polémica está servida y Lott probablemente pretende servisrse de ella para alcanzar las fabulosas cifras de ventas de Levitt.

Por otro lado, ha salido al mercado otro libro ilustrador aunque menos polémico, The Economic Naturalist de otro economista, Robert H. Frank. Como si de un naturalista en medio de una selva de enigmas numericos se tratara, Frank trata de contestar grandes y pequeñas cuestiones que postularon sus alumnos de la Universidad de Cornell. Entre ellas se encuentran: porqué el deposito de la gasolina en los coches se encuentra indistintamente a uno y otro lado, porqué en las ciudades los matrimonios se realizan a una edad mas avanzada que en los pueblos, porqué algunos viajes de ida y vuelta cuestan distinto dependiendo del origen del vuelo, o porqué los camareros cobran mas que los ayudantes de chef de cocina…

Y, para mas curiosidades economicas que, mas que desvelar misterios, tratan de romper prejuicios, el libro de Steven Landsburg, More Sex Is Safer Sex.  Como aperitivo, la tesis del título se sostiene con un simple ejempo: En un pais en el que la mayoria de las mujeres fueran monógamas pero los hombres demandaran estar con mas de una mujer, el desequilibrio entre oferta y demanda daría lugar a un pequeño grupo de prostitutas que cubririan la demanda de todos los hombres. En cuanto una prostituta se contagiase, lo transmitiria a multitud de hombres que, a su vez, lo transmitirían a sus mujeres monógamas. En cambio, si las mujeres no fueran monógamas, el mercado de la prostitución moriría y las enfermedades venereas no se propagarian tan rapido ni tan abundantemente por lo que no se convertirian en epidemia.

Pero el que a juzgar por las criticas parece que se convertira en un verdadero best seller, a la altura de Frakonomics, por tener el mismo interes pero mas “glamour” que los anteriores es el libro del reputado blogger de marginalrevolution.blog Tyler Cowen, Discover Your Inner Economist que trata cuestiones como la busqueda del amor verdadero o de la felicidad.

Bueno amigos, aqui teneis buenos ejemplos de lectura economica para profanos y frikis de las preguntas y respuestas, como yo. Freakonomics puso el liston alto, sin duda. Veremos que dan de si sus seguidores, pero lo que no cabe duda es que la economia al alcance de todos esta de moda!