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By Miguel Arranz
Un blog inspirado en el espíritu de la película homónima de Kenneth Branagh y dedicado a compartir todo aquello que encuentro interesante de mis amigos con mis amigos
Increible sansacion poder ver a un gigante como estos elevarse y caer otra vez al mar. Todo ocurrió cerca de la Isla del Caño en la costa del pacifico de Costa Rica, entre el parque natural Marino Ballena y el de Corcovado Esta vez estuve rapido con nuestra clásica reflex Nikon


Por Jose Pablo
Una vez hubo un desastre natural en un país, y el jefe de una delegación regional española de mi ONG viajó ipso facto al lugar, sin conocimiento del representante de la ONG en el país. Allí, con el alcalde de un pueblo afectado, acordó proyectos y extendió cheques para construir viviendas de emergencia a un grupo de damnificados, según una lista elaborada por el alcalde. Por medio estaba un cuñado (o algo así) del alcalde que pasaba por allí y vivía en el país vecino, y al que le adjudicaron parte de la gestión de fondos y la obtención de maquinaria.
Esos fondos provenientes de donaciones se adelantaron esperando que inmediatamente se aprobara por un financiador, un proyecto que comprendiese todas las actividades comprometidas, y los fondos adelantados.
Pasando el tiempo la lista de damnificados iniciales quedó obsoleta, primero porque la mitad eran amiguetes del alcalde, y el resto ya se habían buscado la vida, por lo que no hacían falta tantas viviendas. Se pensó en destinar el dinero sobrante a la construcción de un puente sobre el torrencial río que pasa por el pueblo. Para la programación de las obras y del proyecto había que tener en cuenta la época de lluvias, en la cual no podrían ejecutarse partes fundamentales de la obra.
En vista de los retrasos y dificultades que se dieron en la gestión del proyecto en el terreno, el jefe de la delegación regional española de la ONG se dirigió a la sede central (en España), quejándose de la negligencia del personal de la ONG en el terreno. Así que desde la sede central se nos transmitió la queja y se nos pidieron explicaciones. En esa situación me tomé unos minutos para reflexionar qué estilo de respuesta debía emplear: el estilo Osama o el mío propio. Finalmente dejé los explosivos a un lado y opté por el mío. Esto fue lo que envié a la sede central, con lo que nació ...........
La Leyenda Del Santo Donador
Hay una emergencia en el país de Pobrilandia, y el gobierno de Ricolandia comienza a programar a toda velocidad ayudas. La sede en Pobrilandia de la ONG Quebuenagentesomos Internacional (QI), se entera de que Johnny Fondosveloces, de la sede de Ricolandia, lleva un mes en Pobrilandia, visitando pueblos afectados y llegando a acuerdos con beneficiarios.
Inmediatamente, Billy Responsable, el representante de QI en Pobrilandia, va en su busca, y le encuentra en un pueblo alejado entregando un cheque al alcalde de Unayuditaporfavor, Departamento de Quepobresomos. El Sr. Alcalde, Don Regáleme Unpeso, está encantado diciendo que sí a todo y, para ilustrar su capacidad técnica y gestora, comentaba que realmente el puente de San Francisco no lo hicieron ellos (“no les vamos a engañar”), pero que sí, que dieron asesoría para ciertas partes de su construcción, y que los gringos quedaron muy impresionados y satisfechos: “que si hay que hacer otro puente, ya les avisarían, y que si eso, ya eso...y tal”.
Johnny Fondosveloces, convencido, deja encargado de una parte del dinero y su administración a un amigo de su primo, el Sr. Tranqui Yokontrolo, de padre japonés asentado en el país limítrofe, Ahínomaslandia.
Además, ya yéndose, encarga a Billy Responsable que haga el seguimiento del proyecto, que iba a ser aprobado en breve por el Ayuntamiento de Nidecoña. Se empiezan a hacer gastos, comprar terrenos, compra de todo en plan desordenado y sin requisitos formales algunos, y el Ayuntamiento de Nidecoña dice del proyecto que eso, que ni de coña lo aprueba.
Así que tenemos dinero gastándose en un proyecto que no existe.
Como no hubo comunicación entre Responsable y Fondosveloces, para la preparación de la acción, tampoco hay presupuestado dinero para ese seguimiento.
Después de un año dando vueltas, se consigue aprobar el proyecto por el gobierno de Ricolandia....y ahora se tienen un montón de gastos realizados un año antes de la fecha de inicio oficial, incluyendo la compra de terrenos.
Booby Fisher ganó la partida de ajedrez más importante de la historia y, a partir de entonces, ha ido perdiendo todas las partidas que ha jugado contra enemigos que no le aguantarían ni un minuto frente a frente con un tablero de ajedrez por medio.
Tras su sonada victoria frente a Boris Spassky en 1972 ("la partida del siglo") se convirtió en un simbolo de la supremacía de EEUU sobre la URSS, también en ajedrez. Después desapareció misteriosamente hasta que decidió jugar la partida de revancha contra el mismo Spassky en 1992, 20 años después. Esta partida se celebró en la ex Yugoslavia cuando sufría el bloqueo de EEUU y de la ONU. Esto le llevó a ser perseguido por la justicia nortemaericana que a partir de entonces no cejó en pedir su extradición. Su pista reaparece momentáneamente en Filipinas y Japón donde es encarcelado en 2004 por problemas con su pasaporte norteamericano (que habia sido cancelado por la administración estadounidense). Tras solicitar asilo político a Islandia, se le concede la nacionalidad de este país con refrendo del parlamento. Ayer murió en Reikjavik,donde libró su mejor batalla intelectual, con todas sus cuentas bloqueadas y en la práctica indigencia.
Así empieza la película "En busca de Bobby Fischer" de 1993:
«En los días anteriores al acontecimiento tuvo al mundo entero preguntándose si aparecería. Un avión tras otro estuvieron esperándole en la pista, mientras él dormía la siesta, paseaba y comía bocadillos.
Henry Kissinger le pidió que fuera por el honor de la patria.
Poco después de su llegada, ofendió a los islandeses. Dijo que su país estaba atrasado porque no había boleras. Se quejó de las cámaras de televisión, de la iluminación, de la mesa, de las sillas y del contraste de los cuadros del tablero. También dijo que la habitación del hotel no tenía buenas vistas.
Nada de eso guardaba relación con el ajedrez. O puede que sí.
Si ganaba, sería el primer campeón mundial americano de la historia. Si perdía, sería un mediocre más de Brooklyn.
En la jugada número cuarenta de la vigésimoprimera partida contraatacó el álfil a rey 6 de Spassky con un peón a torre 4. Y le derrotó.
Regresó convertido en un héroe americano. Presumió ante todo el mundo de que derrotaría al ruso, y lo consiguó. Ahora podría exigir tanto dinero como los campeones de pesos pesados. Fue invitado por jefes de estado y por reyes. Después, Bobby Fischer hizo la jugada más original e inesperada de todas. Desapareció.»
Hay quien se viste para ser desvestido y quien se viste para no ser visto
Hay quien se viste para matar y quien se viste para morir
Hay quien se viste por devoción y quien se viste por obligación
Hay quien se viste deprisa y quien se viste despacio por tener prisa
Hay quien se viste transparente y quien se viste triste
Hay quien se viste la cabeza y quien se viste por los pies
Hay quien se viste sonriendo y quien llora al vestirse
Hay quien no puede vestirse y quien no desea vestirse
Hay quien se pregunta al vestirse porqué se viste
Y quien se viste después de preguntar cómo vestirse
Quizá, sólo quizá, nunca viste lo que viste
GF Ene 08. Dedicado a Fabio
Por Gabriel Fernandez
Zung Su se encuentra en su puesto de trabajo. Acaba de cumplir 13 años y hace dos que trabaja en la fábrica de juguetes que abrieron en su pueblo natal. De lunes a sábado trabaja, come y duerme en la misma fábrica. Su trabajo consiste en ensamblar piernas, brazos y cabeza en los cuerpos de muñeca que le llegan continuamente en una cinta transportadora. No sabe el nombre de las muñecas que monta, pero tampoco le importa.
Los sábados por la tarde, después del rutinario registro por parte de los vigilantes de la fábrica, se dirige a la casa de su abuela, donde no se cansa de escuchar sus historias de juventud campesina que le cuenta mientras almuerzan o cenan mirando las altas montañas del horizonte.
Cuando su abuela se duerme, Zung Su sigue mirando las montañas e imagina que, detrás de ellas, existen príncipes que convierten a las muñecas en princesas. Ha oído que sus vestidos son increíbles y que viven en palacios de ensueño. Son muy pocas las que se convierten en princesas, pero es necesario traspasar las montañas para que pueda producirse el milagro. Los príncipes siempre están más allá del horizonte y existen unos dragones que devoran a las muñecas antes de que pasen al otro lado.
La fábrica está llena de niñas de su edad pero apenas tienen tiempo para hablar, por lo que nunca se ha atrevido a contarles su idea sobre las princesas. En realidad, tampoco quiere hacerlo, ya que confía en convertirse algún día en muñeca y luego en princesa. Cuantas más muñecas salen de la fábrica, más posibilidades habrá de que alguna se convierta en princesa antes de ser devorada por los dragones. Por eso, ella trabaja duro y antes de dejar a la muñeca ya con extremidades y cabeza en la cinta transportadora, murmura un nombre. Un nombre para cada muñeca. Un nombre para cada posible princesa. Procura no repetir ningún nombre pero no puede saber si lo hace. Al final del día sólo puede recordar los últimos nombres.
Jennifer tiene cuatro años y la habitación llena de juguetes. Entre ellos, cuatro muñecas Jaget. Todas tienen el mismo nombre aunque diferente tamaño y vestido. La mayor parte del tiempo Jennifer ve la televisión y no repara en las muñecas, pero llora desconsoladamente cuando alguna amiga entra en su cuarto y se hace con una de ellas. Un día, forcejeando, una de las Jagets perdió un brazo. Jennifer lloró mucho y su madre la tiró a la basura para que su hija no sufriera. No le costó mucho encontrar otra igual para sustituirla por la anterior.
Laila tiene seis años. Hace seis meses que llegó a la costa, junto a su madre, en una balsa en la que apenas cabían. Desde entonces, no han encontrado un lugar seguro donde dormir y comer, pues las casas de los parientes resultaron estar completas y los albergues exigen la regularización de su situación para acogerlas durante más de una semana.
Un día, acompañando a su madre a encontrar comida entre la basura, Laila encontró una muñeca muy bonita pero sin un brazo. La cogió, la limpió y la abrazó. Desde entonces, cada vez que Laila acompaña a su madre, rebusca entre la basura para encontrar vestidos que poner a su muñeca y materiales con los que hacerle camitas y casitas.
Laila no sabe leer, pero un día preguntó a su madre cuál era el nombre de la niña de la foto que venía en un periódico que encontraron.
Zung Su dijo la madre. Parece que esta niña se llama Zung Su. Laila pensó que era un bonito nombre para su muñeca y la abrazó fuerte mientras decía: Zusu es mi princesa y yo la protegeré hasta que encontremos su bracito.
Esa noche, a la luz de una farola, la madre de Laila leyó la historia de Zung Su en la hoja del periódico encontrado.
GF
Diciembre 2007
Mis amigos Mar y Fernando se acordaron de mí durante su estancia navideña en Cahuita. Tras reconocer por las polvorientas calles de esta localidad caribeña a Walter Ferguson, le pidieron que me dedicara su disco Babylon. Sus sones me han acompañado a despedir el 2007 y encarar el 2008 como si contemplara el calido mar caribeño desde una hamaca junto a una cuartilla de guaro de caña.
Gavitt, como se conoce a Ferguson, es un calypsonian costarricense autor de inumerables calypsos, en los que retrata la vida de las aldeas del Caribe costarricense con una combinación de humor y tragedia.
La leyenda cuenta que durante la mayor parte de su vida, Gavitt se dedicó a interpretar su música sin salir de su pueblo y valiéndose únicamente de una guitarra. El mismo grababa sus canciones en cintas de cassette y en condiciones rústicas para vendérselas a los turistas nacionales y extranjeros que visitaban Cahuita.
Tanto es así que cuando el sello Papaya Music se propuso comercializar esta música grabando Babylon, tuvo que desplazarse a Cahuita, al pequeño hotel que la familia de Gavitt posee a la entrada del Parque Nacional. Allí, los técnicos de sonido tuvieron que forrar una habitación con colchones y alfombras para silenciar a las loras y los perros que había en la casa y poder aislar los sonidos de la voz y la guitarra de Ferguson.
Ahora, con mas de 90 años, Gavitt aun pudo firmar su disco con mano temblorosa mientras les contaba su historia a Fernando, Mar, María e Ignacio
Un año mas llega la navidad con su espíritu festivo y consumista, con su halo de melancolía por lo que acaba y los que ya no están, con su brillo de ilusión infantil, con su cesta de sonrisas fingidas, con sus luces de de luz sin calor, con su pandereta gastada y sus promesas de un mundo mejor.
Un año mas me enfrento a la navidad con espíritu indeciso y consumista, con mi halo de asombro ante el tiempo que pasa y no vuelve, con mi olvido de la ilusión infantil, con mi cesta de sonrisas y lágrimas, con mi necesidad de calor, con mi guitarra olvidada y mis temores de un mundo peor.
Un año mas te felicito la navidad, con espíritu tímido y rentista, con el halo de esperanza de que sigas estando y esperando, con un guiño de imprudencia infantil, con mi cesta de palabras buscadas, con mi calor que busca tu luz, con mi voz maltratada y mis deseos de un mundo mejor.
GF 2007
Magnifico artículo de Ignacio del Valle sobre el horror del nazismo y su principal legado: la propaganda. Publicado en su blog El Marfil de la Torre
JOSEPH GOEBBELS, EL SEÑOR DE LAS PALABRAS
–Cuando yo empleo una palabra –declaró Tentetieso en tono desdeñoso–, significa lo que yo quiero que signifique.
–La cuestión está en saber –objetó Alicia–- si usted puede conseguir que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
–La cuestión está en saber –insistió Tentetieso– quién manda aquí, si las palabras o yo.
Alicia a través del espejo y lo que Alicia encontró allí.
Lewis Carroll.

El mal siempre ha tenido corazón humano. Éste es un hecho que no por terrible, deja de ser redundante. Puede comprobarse en las fotos de Hitler con la prole de su sicario Goebbels, en una de aquellas jornadas familiares en las que al tío Adolf se le veía absolutamente abrumado ante la espontaneidad de los críos, bajo la mirada complacida y la sonrisa complaciente del padre. Ese hombre encantado es el mismo hombre que, en la fortaleza fastamagórica en que se convirtió el búnker de la Cancillería durante el asedio de Berlín, con los soldados rusos a doscientos metros de su entrada, decidió tras la muerte de Hitler que los seis niños les acompañaran a él y a su mujer, Magda, en un suicidio colectivo. El mismo hombre que, doce años antes, con la llegada de Hitler al poder, haría un pacto fáustico con la oscuridad, tomando las riendas del Ministerio de Intrucción Pública y Propaganda del III Reich, y afinando con tal eficacia un sistema de seducción, sugestión y manipulación de masas, que lograría –armado sobre el terror desencadenado por Himmler– que el pueblo alemán apoyara la persecución judía y siguiera creyendo, aun cercado por las bayonetas soviéticas, en los corrompidos poderes de la esvástica. Seremos recordados por la Historia como el máximo legado de todos los tiempos o como los criminales más terribles que el mundo haya conocido, ésas dicen que fueron sus últimas palabras. Ahora veremos por qué.
EL PEQUEÑO DOCTOR
Dime una frustración y ahí tendrás un objetivo. Si damos por buena la afirmación (y en la Historia encontramos ejemplos suficientes), no hay más que echar un vistazo a sus orígenes para comprender cuándo se implantó en él esa semilla de oscuridad cuya peculiar y sangrienta botánica afectaría de tal manera a su espíritu. Paul Joseph Goebbels nació en Rheydt, Renania, en 1897. Su familia, católica, pudo darle una educación universitaria –al contrario que la mayoría de los altos jerarcas nazis, que fueron autodidactas– gracias a unas becas diocesanas, estudiando en ocho universidades antes de graduarse en Heidelberg en 1921, y perfilando poco a poco ese arquetipo de nazi cultivado y, paradójicamente, capaz de los actos más terroríficos. Pese a todo, hasta el momento de su graduación la aguja de su destino aún temblaba en su guía, nada parecía indicar la pesadilla en la que se transformaría aquel sueño. Fue por entonces cuando el resentimiento se convirtió definitivamente en el mejor carburante que un hombre puede utilizar, como pontificó Hitler: en la Alemania desarbolada de la república de Weimar, un joven Joseph sin trabajo intenta abrirse camino como escritor, autor de teatro y articulista, fracasando por triplicado. Si a esto añadimos que era un tipo escuchimizado, que cojeaba debido a una deformidad de nacimiento en un pie, y que poseía un escaso atractivo físico, todo esto muy alejado del genotipo ario que años más tarde ensalzaría tanto, ya tenemos conformadas las obsesiones que terminarían por cartografiar su psique. Como decíamos, hay gente que para sobrevivir se aferra a la belleza, pero Goebbels hizo suya la máxima de su adorado Adolf Hitler: el odio es el combustible más estable.
HITLER, TE QUIERO
En los momentos de caos social, de anarquía y confusión extrema, la casualidad se erige en la reina y señora de la Historia, y es entonces cuando a un hombre le resulta tan fácil hundirse como encumbrarse. Goebbels fue de éstos últimos, encontrando su ascensor social en la figura de Gregor Strasser, que le hizo su secretario. Strasser era uno de los políticos que le disputarían en un principio a Hitler la jefatura del NSDAP (Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes), y curiosamente la mesiánica figura del futuro Führer no despertaría en Goebbels ninguna adhesión, considerándole un burgués muy a la derecha de sus iniciales querencias revolucionarias. Fue más tarde, cuando ambos cabecillas se separaron tras un borrascoso debate en Bamberg, en 1926, cuando Goebbels abrazó la alucinante y perversa cosmovisión de Hitler, esta vez con la adoración del converso, un fervor que le mantendría a su lado incluso cuando la derrota y la muerte les miraba ya cara a cara. La primera vez que leyó el Mein Kampf, Goebbels se preguntó: ¿quién es este hombre? Mitad plebeyo mitad dios. ¿El Cristo verdadero o sólo San Juan? Y más tarde, el 19 de abril de 1926, escribió: Adolf Hitler, te quiero. Dicha fe no tardaría en ser recompensada, siendo nombrado Gautelier (jefe de distrito) de Berlín.
Desde los primeros momentos, Goebbels demostró su convencimiento de que, en aquel siglo de masas, la propaganda era un intrumento esencial para el Estado en su propósito de control de los ciudadanos, y con tal fin creó el órgano de propaganda del partido, Der Angriff (El Ataque). Aquel fue el primer púlpito desde el que aplicó su refinada demagogia popularizando las ideas nazis. En la propaganda, como en el amor, todo es permitido para lograr el fin, escribía. No hay necesidad de dialogar con las masas, los eslogans son mucho más efectivos. Éstos actúan en las personas como lo hace el alcohol, escribía. Siendo un trabajador infatigable, empezó a laminar pacientemente la sociedad alemana, rellenando las grietas de sus razonamientos con una pasta de obsesiones y fanatismo, consciente de que, en determinadas circunstancias, los mitos tienen más capacidad de convicción que los hechos. Finalmente, en 1929, fue elegido diputado del Reichtstag. Sin embargo, su momento estelar aún estaba por llegar.