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Archivo: Marzo 2009

yotesacodelacrisis.com

amigosdepeter 30/03/2009 @ 01:27

Una iniciativa de David Gonzalez Amaya y sus socios de Portobello Street

“Una sola persona no puede sacar de la crisis a este país,
pero cientos de miles sí”

CRISIS, no se habla de otra cosa. Los ERE aparecen por doquier, vemos cómo muchos personas y empresarios tiran la toalla, mientras los informativos son deprimentes y los diarios aún más. Todos decimos estar hartos de oir hablar de problemas que no podemos solucionar, y deseosos de que los “mandamases” tomen medidas contra la crisis.

Pero, ¿y si ha llegado el comienzo del fin de la crisis? ¿Y si fuera posible que cada uno de nosotros pusiera en marcha sus propias “medidas para acabar con la crisis”? Dicen que dentro de cada español hay un Seleccionador de fútbol... ¿y si hubiera también un ministro de Economía?

Así lo cree Portobello Street, una empresa madrileña que ha puesto en marcha una iniciativa ciudadana sin precedentes: Pequeños favores, altas dosis de optimismo, Generosidad, ayudar al prójimo. Frente al egoísmo y la avaricia, Portobello propone un regreso a valores como la Generosidad y Solidaridad. “Podemos salir de la crisis siempre y cuando nos movilicemos. El ciudadano de a pié, el humilde “currito”, el vecino de al lado, el ejecutivo, la doctora, el compañero de mesa, el conductor del autobús... todos tienen en sus manos la solución.”, comenta David González, copropietario de Portobellostreet

¿Se puede? ¿Es posible sacar a este país de la crisis solo con pequeños favores?

Veamos:

El proyecto de YOTESACODELACRISIS.COM es muy simple. Se trata de poner en marcha una gran cadena de favores. Si ayudas a salir de la crisis a la persona que tienes más cerca, estarás contribuyendo a mejorar tu economía y la de todos.

Portobello Street quiere divulgar todas las ideas, porque cada pequeña iniciativa es importante. La firma quiere poner el primer copo para hacer que esta gran bola de viene empiecen a rodar, amueblará gratis la casa de la persona que presente la mejor idea.

Para participar en esta iniciativa, sólo hay que grabar un vídeo contando la iniciativa, colgarlo en YouTube, FaceBook, y enviar el link a si@yotesacodelacrisis.com o ayudar a divulgarla con carteles, pegatinas, comentarios, fotos, Etc.

Algunos ejemplos:

EJEMPLO 1: Sergio tiene conexión a internet de banda ancha y permite que sus vecinos se conecten a través de su señal WIFI. Su vecino, que está en paro y no puede pagar la conexión, puede buscar trabajo en internet y mandar sus curriculums.

EJEMPLO 2: María tiene coche pero apenas lo usa durante la semana porque va al trabajo en autobus. Decide prestárselo a su amiga Celia de lunes a viernes. Celia tiene una pequeña tienda de fotocopias y utiliza el coche para dar servicio de entrega a domicilio a sus clientes, una novedad que genera más pedidos y muchos nuevos clientes.

EJEMPLO 3: Nieves tiene una imprenta y de su ultimo trabajo la han sobrado unos pliegos de pegatinas los meten en maquinas y saca 1.000 pegatinas de YOTESACODELACRISIS.COM. Dar a conocer la iniciativa también nos ayuda a todos a salir de la crisis.

¿Has pensado ya en qué puedes hacer TÚ por las personas que te rodean?

Infórmate en www.yoTeSacoDeLaCrisis.com o en www.portobelloStreet.es

El cuento de Nasrudin o la perversión del cálculo

amigosdepeter 30/03/2009 @ 01:17

De entre todos los pueblos que el mula Nasrudin visitó en sus viajes, había uno que era especialmente famoso porque a sus habitantes se les daban muy bien los números. Nasrudin encontró alojamiento en la casa de un granjero. A la mañana siguiente se dio cuenta de que el pueblo no tenía pozo. Cada mañana, alguien de cada familia del pueblo cargaba uno o dos burros con garrafas de agua vacías y se iban a un riachuelo que estaba a una hora de camino, llenaban las garrafas y las llevaban de vuelta al pueblo, lo que les llevaba otra hora más.

"¿No sería mejor si tuvieran agua en el pueblo?", preguntó Nasrudin al granjero de la casa en la que se alojaba. "¡Por supuesto que sería mucho mejor!", dijo el granjero. "El agua me cuesta cada día dos horas de trabajo para un burro y un chico que lleva el burro. Eso hace al año mil cuatrocientas sesenta horas, si cuentas las horas del burro como las horas del chico. Pero si el burro y el chico estuvieran trabajando en el campo todo ese tiempo, yo podría, por ejemplo, plantar todo un campo de calabazas y cosechar cuatrocientas cincuenta y siete calabazas más cada año."

"Veo que lo tienes todo bien calculado", dijo Nasrudin admirado. "¿Por qué, entonces, no construyes un canal para traer el agua al río?" "¡Eso no es tan simple!", dijo el granjero. "En el camino hay una colina que deberíamos atravesar. Si pusiera a mi burro y a mi chico a construir un canal en vez de enviarlos por el agua, les llevaría quinientos años si trabajasen dos horas al día. Al menos me quedan otros treinta años más de vida, así que me es más barato enviarles por el agua."

"Sí, ¿pero es que serías tú el único responsable de construir un canal? Son muchas familias en el pueblo."

"Claro que sí", dijo el granjero. "Hay cien familias en el pueblo. Si cada familia enviase cada día dos horas un burro y un chico, el canal estaría hecho en cinco años. Y si trabajasen diez horas al día, estaría acabado un año."

"Entonces, ¿por qué no se lo comentas a tus vecinos y les sugieres que todos juntos construyáis el canal?"

"Mira, si yo tengo que hablar de cosas importantes con un vecino, tengo que invitarle a mi casa, ofrecerle té y halva, hablar con él del tiempo y de la nueva cosecha, luego de su familia, sus hijos, sus hijas, sus nietos. Después le tengo que dar de comer y después de comer, otro té y él tiene que preguntarme entonces sobre mi granja y sobre mi familia para finalmente llegar con tranquilidad al tema y tratarlo con cautela. Eso lleva un día entero. Como somos cien familias en el pueblo, tendría que hablar con noventa y nueve cabezas de familia. Estarás de acuerdo conmigo que yo no puedo estar noventa y nueve días seguidos discutiendo con los vecinos. Mi granja se vendría abajo. Lo máximo que podría hacer sería invitar a un vecino a mi casa por semana. Como un año tiene sólo cincuenta y dos semanas, eso significa que me llevaría casi dos años hablar con mis vecinos. Conociendo a mis vecinos como les conozco, te aseguro que todos estarían de acuerdo con hacer llegar el agua al pueblo, porque todos ellos son buenos con los números. Y como les conozco, te digo, que cada uno prometería participar si los otros participasen también. Entonces, después de dos años, tendría que volver a empezar otra vez desde el principio, invitándoles de nuevo a mi casa y diciéndoles que todos están dispuestos a participar." "Vale", dijo Nasrudin, "pero entonces en cuatro años estarías preparados para comenzar el trabajo. ¡Y al año siguiente, el canal estaría construido!"

"Hay otro problema", dijo el granjero. "Estarás de acuerdo conmigo que una vez que el canal esté construido, cualquiera podrá ir por agua, tanto como si ha o no contribuido con su parte de trabajo correspondiente."

"Lo entiendo", dijo Nasrudin . "Incluso si quisierais, no podríais vigilar todo el canal."

"Pues no", dijo el granjero. "Cualquier caradura que se hubiera librado de trabajar, se beneficiaría de la misma manera que los demás y sin coste alguno."

"Tengo que admitir que tienes razón", dijo Nasrudin.

"Así que como a cada uno de nosotros se nos dan bien los números, intentaremos escabullirnos. Un día el burro no tendrá fuerzas, el otro el chico de alguien tendrá tos, otro la mujer de alguien estará enferma, y el niño, el burro tendrán que ir a buscar al médico.

Como a nosotros se nos dan bien los números, intentaremos escurrirnos el bulto. Y como cada uno de nosotros sabe que los demás no harán lo que deben, ninguno mandará a su burro o a su chico a trabajar. Así, la construcción del canal ni siquiera se empezará."

"Tengo que reconocer que tus razones suenan muy convincentes", dijo Nasrudin. Se quedó pensativo por un momento, pero de repente exclamó: "Conozco un pueblo al otro lado de la montaña que tiene el mismo problema que ustedes tienen. Pero ellos tienen un canal desde hace ya veinte años."

"Efectivamente", dijo el granjero, "pero a ellos no se les dan bien los números."

Crónicas desde Palestina

amigosdepeter 22/03/2009 @ 17:35

visit_palestine.jpg Nuestro amigo Nacho Prieto nos informa desde el mes de Febrero de lo que ocurre en Cisjordania a través del Blog abierto para la ocasión: Palestina - Israel 2009

Según las palabras de Nacho, "va a ser imposible reflejar en breves reseñas toda la carga de contenido que tiene cada uno de los sitios visitados. También es inútil huir de la evidencia de que en el blog hay una opinión formada respecto al tema de la ocupación israelí de territorios palestinos y no se trata tampoco de convencer a quien discrepe sobre la ilegalidad o no de esta ocupación.

Subrayando esto, el blog esta compuesto de pinceladas acerca de diferentes lugares de Cisjordania y algún intento por conocer Gaza."

Uno de los artículos que me ha parecido, personalmente, mas impactante, es el siguiente: IDF Fashion 2009, que reproduzco integramente a continuación ( Ver artículo original).

 

Por Nacho Prieto

Estos días los medios de comunicación están dando a conocer los relatos sobre la impunidad con la cuál los soldados de la IDF -Israel Defense Force- cometen atropellos como los sucedidos en los ataques a Gaza.

El mando del ejército se ha declarado incapaz de controlar lo que llaman "errores". En estados de excepción, como los ataques a Gaza, los soldados están facultados para disparar a cualquier persona que vean mientras se desplazan por la zona.

Está trascendiendo también una nueva moda en el ejército: las camisetas, pantalones, gorras, y otros complementos con dibujos como el de una mujer embarazada y el lema "Un disparo, dos muertos", "Dispárale en la cabeza para asegurarte de que está muerto", o una mujer al lado de su hijo muerto con la frase "Es mejor que hubieras usado Durex".
La creatividad no entiende de fronteras, clases sociales o cociente intelectual.

Solo la visten dentro de los acuartelamientos, ya que según dicen "por la calle la gente pregunta a veces a qué se refiere eso".


Los lemas son impresos previa aprobación de su contenido por parte de los mandos del ejército.

El siguiente enlace remite a la Agencia de Noticias Hebrea Haaretz. No tienen desperdicio los comentarios de la entrevista a un soldado de la Brigada Givati -una fuerza anfibia de la brigada de infantería-.

http://www.haaretz.com/hasen/spages/1072466.html

CASINO

amigosdepeter 20/03/2009 @ 22:44

casino-lloret-01.jpg

Por Gabriel

Amanece una mañana luminosa en Managua. Una fresca brisa recorre la ciudad e invita a caminar ligero y animoso. Aunque el 11 de septiembre de 2001 comprendí que los cielos azules no anuncian siempre buenas noticias, a menudo lo olvido y, en esos días, me entrego al placer de caminar despreocupado. Como si todos los males del mundo hubieran sido alejados por esa fresca brisa y derretidos por aquel templado sol. Sonrío. Pienso que de nuevo todo está en su sitio. Camino. Hago planes. Creo sentir que la claridad del día ilumina mi mente. Perdono a enemigos y añoro a los amigos.

Absorto en mis pensamientos, no me percato de que alguien se ha parado delante de mí. De pronto, escucho una voz que me implora: señor, señor, en nombre de Jesús. Mi hija se ahoga, se muere, tuvo un ataque de asma y está en el hospital. Necesita urgente esta medicina. Dice mientras me extiende un papel blanco y arrugado en el que se ha escrito a mano “Ventolin”. Miro hacia abajo. Una menuda mujer con un bolso apretado al cuerpo me está mirando con intensidad mientras me habla.

El cielo sigue muy azul, el sol brilla muy arriba. El mundo debería seguir en su sitio. Asi que le pregunto cuánto necesita. Trescientos pesos señor. Hago rápido el cálculo, quince dólares. No puede ser, pienso. Tanto no tengo, miento. Tenga cincuenta.

La mujer toma mecánicamente el dinero, murmura algo parecido a gracias y se aprieta mas el bolso junto al cuerpo mientras comienza a alejarse de mí. Yo también continúo mi camino, pero mi mente se ha ensombrecido. Me asalta la eterna duda del donante callejero. Le dí poco? Le dí mucho? No lo tengo claro, pero pienso que le dí mucho. No la creo. No me gustó su mirada. Sin pensarlo, vuelvo sobre mis pasos y me dispongo a seguirla. Necesito ver en qué se emplea mi dinero. Investigar.

No se ha alejado demasiado, asi que la sigo durante un tiempo con la vista hasta que comienzo a caminar tras ella a una distancia prudencial. Parece que tiene claro dónde va. No titubea. No mira hacia atrás. De pronto, gira y comienza a subir las escaleras de un edificio. No alcanzo a verlo bien, pero imagino que es un supermercado al ser una especie de cubo blanco. Me aproximo mientras pienso que quizá me pidió dinero para comida, en lugar de para medicinas. Al instante, comprendo, mientras leo en grandes letras azules: Aladdin. Casino.

La indignación se cristaliza en rabia y se me nubla la mente. El corazón se me acelera, mis músculos se contraen. Aprieto los dientes. Pienso en entrar y gritarle, zarandearla, insultarla. Decido esperar a que salga. Al fin y al cabo, poco mas de dos dólares no pueden dar para mucho y es mejor esperar a que consume por completo su afrenta contra mi buena voluntad. Pero se va a enterar, de una u otra manera se va a enterar. Le voy a dar una buena lección.

Mientras espero en la puerta, junto al vigilante, leo en un subtítulo: “Aladdin, donde tus sueños se hacen realidad”. La decoración externa es poco elaborada, pero parece querer reflejar la opulencia que nos espera dentro. Cada dos ladrillos hay un símbolo de dólar y debe de haber mas de 5.000 ladrillos en cada uno de los lados del cubo.

Trato de relajarme y de pensar lo que le diré cuando salga. Mientras tanto, entran y salen mas señoras de aspecto vulgar. También entra un hombre con cazadora de cuero y bigote. No me relajo y solo se me ocurren insultos para lanzárselos como puñales cuando salga.

Efectivamente, los 50 pesos no dan para mucho y el objetivo de mi ira vuelve a aparecer por la puerta y comienza a bajar las escaleras con aire de indiferencia. Cuando llega a pie de calle me acerco a ella. ¿Aquí es donde compra las medicinas para su hija”?. Ahora es ella la que no había advertido mi presencia y me mira sorprendida. No me reconoce. ¿Que dice, señor?. Se lo repito tratando de dejar bien clara mi indignación y mirándola directamente a los ojos.

Es entonces cuando veo unos ojos extraños, que proyectan una mirada vacía, maligna, sin fe en nada ni nadie. Sorprendida pero en absoluto asustada, me dice mecánicamente que ya compró la medicina y que aquí vino a hacer un “mandado”. Miente, le digo apuntándola amenazante con el índice, y por su culpa mucha gente se quedará sin ayuda. Pero ya no me atrevo a mirar esos ojos extraños ni a pedirle los 50 pesos. Siento miedo. Un escalofrío me recorre el cuerpo mientras  comienzo a alejarme murmurando un váyase al infierno, hija de puta.

La mujer se aleja de mi y del casino a la misma velocidad que se aproximó, apretando el bolso contra el cuerpo y sin mirar para atrás. Sin correr. Yo me quedo de pie, inmóvil, asustado y confundido, tratando de adivinar dónde irá. Entonces pienso que la vida es un gran casino en el que todos tratamos de hacer trampas para que nuestros sueños se hagan realidad. Pero la banca siempre gana.

Los casinos, que se multiplican de manera indiscriminada e imparable por las ciudades de Centroamérica, se convierten en templos paganos que concentran todas las contradicciones y miserias del mundo que vivimos. Por un lado, son la mejor manera de blanquear el dinero que los ricos amasaron en actividades ilícitas. Por otro, es la única alternativa que los pobres perciben para alcanzar un mundo mejor. El poco dinero que tienen, piden o roban, no es para comer ni para comprar medicinas. Es para tratar de comprar, a bajo precio, un billete al mundo de lujo y bienestar de las telenovelas que ven, mediante un golpe de suerte que les cambie definitivamente el destino. Alcanzar sus sueños depende de las fichas de plástico que fabrican y venden los mismos que les condenaron a ese destino negándoles una oportunidad para poder prosperar mediante el trabajo. Probablemente este fenómeno no sea muy diferente al de los Bingos en España.

Mientras, en los infinitos casinos que florecen como oasis de lujo cutre en cada esquina de las ciudades mas miserables de la región, las máquinas, impertérritas, no paran de tragar fichas en forma de sueños y esperanzas depositadas por manos toscas, temblorosas y poco adornadas.

Falsas promesas, falsas historias, falsas ilusiones, dinero falso, mundo falso.

Managua, marzo 2009

Lección de injusticia

amigosdepeter 03/03/2009 @ 01:10

Asi nos enseñan a ser responsables y asi es el mundo en el que vivimos, lleno de Luises que triunfan y de Martines angustiados. Gran corto de Nacho Vigalondo


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