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Archivo: Febrero 2009

Un dia en Bangladesh. En el paraiso de los barcos

amigosdepeter 27/02/2009 @ 17:18

Por Juan Echanove (www.juanechanove.blogspot.com) 

barcos-bangladesh.jpg

Los barcos en realidad no mueren: resucitan. Y lo hacen, como no podía ser de otra forma, a orillas de un río sagrado, el Ganges. Yo he estado en ese limbo náutico donde, tras recorrer los océanos del mundo, carcomidas naves de todas las banderas acuden a la llamada de la salvación. Allí son desmontados, limpiados, ensamblados de nuevo, pulidos y pintados. Curiosamente, ese paraíso de los barcos es un infierno de los hombres: en un mundo sin máquinas como es Bangladesh, absolutamente todo se hace a mano. Hacen falta cien hombres y doscientas manos para, a lo largo de ocho eternas horas, arrastrar un barco por los rieles, amarrado a una maroma de hierro, desde el río hasta el astillero.

Nurislam, un barquero de Dhaka al que conocí de forma totalmente casual, me condujo al dantesco mundo de los barcos olvidados sin que yo se lo pidiera. Decenas de ancianos, niños y jóvenes golpeaban con martillos el casco de los navíos para arrancar las conchas y moluscos adheridos, generando un estruendo monótono y terrible. Era como si un reloj gigante marcase los segundos con un tictac ensordecedor. Contiguo al enorme desguace de los barcos un caótico mercadillo ofrece a quien quiera comprarlos anclas al por mayor, hélices gigantes, motores grasientos, ojos de buey y demás porciones de barco.

Nurislam me acompañó después a la barriada de chabolas donde vive. Recorrimos los hediondos callejones saludando sin cesar a sus primos, tíos y demás familiares. Me invitaban a tomar té en sus casas, me ofrecían arroz con agua y leche, me mostraban sus chamizos mínimos, donde familias de diez personas se hacinaban en un camastro. Yo les mostraba fotos de mis hijos y ellos me decían el nombre de los suyos. La comunicación era completa, aunque no había ninguna lengua común entre nosotros. No pedían nada, no se quejaban de nada, solo me sonreían con esa satisfacción que a todo buen anfitrión le produce ejercer su hospitalidad. Su dignidad me conmovió. No tenían nada y lo daban todo. Al final de la tarde, después de cenar con Nurislam, su mujer y su hija, mi amigo me pidió un favor: quería acompañarme al Sheraton, a mi hotel, entrar unos segundos, verlo. Quería confirmar que existía otro mundo diferente al suyo. Se vistió con su  camisa más limpia, y juntos atravesamos la ciudad en tuk-tuk. Cruzamos el umbral del hotel y Nurislam se quedó estático contemplando la lujosa bóveda acristalada del salón de recepción. Al cabo de un rato bajó la mirada del techo, me abrazó entre lágrimas y emocionado me dijo “Thank you Juan, thank you, I asked Alláh for this to happen one day, and it has happened”. Luego se dio la vuelta y se marchó.

Shared Society

amigosdepeter 27/02/2009 @ 00:38

By Nacho Espinosa

There is simply no plan b: we have to live together..and we better do it peacefully. It is enriching for all, it makes economic sense and it is the only way forward. We can all keep our identity and share it with others at the same time. This is what I have been working on for the last two years.

Premio nobel de la guerra

amigosdepeter 26/02/2009 @ 23:59

Por Giovanni Beluche V.
26/02/2009

Erase una vez un pequeño Principado cerca del ombligo del mundo, bañado por dos océanos y de riqueza natural incalculable. Lo dirigía un mortal como cualquier hijo de vecina, pero con ínfulas de Principito. Se creía escogido por los dioses del Olimpo para representar la sabiduría en la tierra. Sus verdades eran absolutas, demasiado elevadas e incomprensibles para sus iletrados súbditos. Por avatares del destino y haciendo suyos méritos de otros, lo llamaron una vez a los grandes reinos de tierras lejanas, para colgarle del pescuezo un Premio en nombre de la paz.

El Principito volvió a su tierra casi arrastrando los pies, porque siempre le quedó grande y pesado el galardón. Como estaba cansado tomó vacaciones por 20 años, hasta que un siniestro grupo de hechiceros, en franco aquelarre, quemó la Constitución que regía las reglas del juego y que prohibía la reelección. Volvió al trono por la gracia de los grandes medios de comunicación y con el billete de empresarios que no tardarían en cobrarle las facturas. Lejos de honrar la medallita por la paz, rápidamente entró en guerra contra su pueblo, a sus amigos los favoreció con tantas granjerías y corruptelas que ya los escribanos se cansaron de anotarlas en los libros de historia del Principado.

¡El Principito se ha vuelto loco! Como le reclamaban su indolencia con los más pobres y su entrega de la soberanía del reino a grandes consorcios internacionales, le declaró la guerra a su propio pueblo.

Entró en guerra contra la libertad sindical, persiguió a líderes sindicales, violó acuerdos internacionales suscritos por el reino y hasta despidió de su trabajo a dos dirigentes por denunciar la corrupción de sus amigos. Para acallar las voces de protesta declaró la guerra contra la libertad de expresión, cerró programas de opinión, porque sus conductores profesaban opiniones políticas diferentes. Ordenó a sus ministros y acólitos que cada mañana estuvieran disponibles para los programas radiales inofensivos, donde les hicieran entrevistas blandas y culparan a los trabajadores de todos los males que sufría el reino.

Su locura fue tal que hizo la guerra contra la naturaleza. Los serviles de su majestad permitieron mega proyectos turísticos, condominios de lujo y explotaciones de piña de exportación destructivas de los recursos naturales. Para poner el ejemplo, como corresponde a un mandatario, él mismo autorizó el funcionamiento de una mina con explotación a cielo abierto y uso de cianuro. Aves en peligro de extinción, mantos acuíferos, árboles y la salud humana deberían sacrificarse en favor de codiciados billetes verdes de otro reino más al norte al que le rendía pleitesías.

Sus decisiones debían contar con cierta legitimidad, la cual garantizó regalando buenas rodilleras a los magistrados del Tribunal Supremo de Elecciones. Ordenó: hágase la Guerra contra la legislación electoral y en un referendo pudo usar recursos millonarios cuyo origen dudoso nunca fue investigado. No conforme con eso dispuso de fondos públicos con la complacencia de los magistrados. Con plata y prometiendo motos a los incautos de a pie y vehículos alemanes de lujo a los que andaban en modestos carruajes, llevó a cabo el más escandaloso fraude que el reino recuerda.

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Borrados del mapa

amigosdepeter 26/02/2009 @ 01:32

Unico testimonio del bombardeo de Gaza desde Gaza de un periodista ejerciendo de periodista

Erased-Wiped off the map from C.I. COMUNICACIÓN on Vimeo.

Piedra, papel o tijera

amigosdepeter 02/02/2009 @ 05:58

Por Gabriel 

Al principio, dicen que todo estaba fundido en una masa de fuego. Esta masa, al enfriarse, formó piedras de minerales y gases. Después fue la "sopa" primordial, luego el ser unicelular acuatico. Mas tarde el pluricelular y las mutaciones. Algunas de ellas hicieron que ciertos seres salieran del agua y la diferenca que se generó llevó a todos a competir por sobrevivir, como individuo y como especie. Para ello usaban sus dientes, sus garras o sus venenos.

De pronto, no se sabe cómo, uno de esos seres se puso sobre dos patas y utilizó sus manos para luchar con objetos como piedras y palos. Tras conseguir generar fuego con ellos, siguió luchando, ya no solo contra otras especies, sino también entre sus individuos.

Hace poco que, de uno de esos palos, salió un material denominado papel sobre el que se podia escribir todo aquello que no se queria o no se podia decir en voz alta. Se escribió al sol y a la luna, al amor y al dolor, al fuego y al agua. Entonces, no solo se luchaba, tambien se escribia sobre la lucha, sobre quien ganó y quien perdió, sobre quien era bueno y quien malo.

El papel fue mas fuerte que la piedra. La envolvió, la ocultó y la manipuló. El papel era dmasiado fuerte, cambiaba el pasado y definia el futuro. Asi que surgió la tijera, un artilugio capaz de cortar el papel desfigurando los mensajes que en él habia escritos o destuyéndolos para siempre.

Hoy, mientras mis hijos juegan a "piedra, papel o tijera", en las guerras se siguen tirando piedras que cada vez matan más, los que escriben siguen diciendo cuales son buenas y cuales malas, y las tijeras siguen censurando lo que se escribe. La diferencia, ahora, está en el tamaño de las piedras, en la calidad del papel y en el manejo de la tijera, todos ellos al servicio de un nuevo elemento, que fue piedra, se convirtió en papel y actúa como tijera de las libertades y las esperanzas. Esperanzas de un mundo sin piedras que maten, papeles que mientan y tijeras que censuren.


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