Ciudad Juarez, la ciudad que da miedo al diablo
Hace pocos días que nuestro amigo Fran Sevilla, corresponsal de Radio Nacional de España para Latinoamérica, recibió de manos del Rey de España, el Premio Internacional de Periodismo Rey Juan Carlos, en la modalidad de radio por su reportaje “Las madres de Juárez”, concedido en el mes de Febrero por la Agencia EFE y la AECID.
Ante la insistencia de muchos de los que le conocemos, Fran nos invitó de nuevo a su casa. Esta vez, para escuchar el reportaje. Tras los iníciales saludos y felicitaciones, todos nos sentamos alrededor del equipo de sonido para escuchar la grabación. Fran nos explica que lo más duro fue seleccionar solo algunos minutos de las decenas de horas de grabación en la que se entremezclan fragmentos de los conciertos organizados por la Plataforma de Artistas contra la violencia de género con testimonios de las madres de las víctimas de Ciudad Juárez.
Durante la media hora que dura la grabación, cada uno de nosotros se fue hundiendo cada vez más en su asiento y en su asombro. ¿Cómo era posible que aquello continuara sucediendo? ¿Cuáles eran los motivos? ¿Porqué los culpables no eran detenidos? Las informaciones iban cayendo sobre nosotros como pesadas losas: Ciudad Juárez, más de un millón de habitantes censados, aunque se calculan muchos más, la mayoría originarios de otras regiones de México, frontera de mayor tráfico con EEUU, desierto, sede del Cártel de Juárez, tráfico y consumo de estupefacientes, prostitución, ciudad sin ley, 300 maquilas, un solo teatro, más de 30 mujeres asesinadas al año, más de 600 desaparecidas desde 1993, muchos casos sin resolver, pocos inculpados, clima de impunidad, miedo, silencio cómplice…
Acaba la grabación, el silencio en el salón es denso. El reportaje es conmovedor. La indignación es grande, las incógnitas muchas, el nudo en la garganta inevitable pero, lo peor de todo es que, en el fondo, a todos nos queda cierta sensación de culpabilidad compartida o de complicidad indirecta con la situación. Todos quisiéramos que todo esto fuera obra de unos pocos malos de película y que unos superhéroes vinieran a restablecer el orden cuanto antes. Pero lo cierto es que intuimos que esto no es más que el reflejo de una sociedad enferma que permite y alienta las formas más abyectas y miserables de manifestación del ser humano: la sed de poder absoluto sobre el otro, el odio y el miedo a sí mismo y a los demás, la lujuria asesina, el morbo sin freno, el sadismo extremo. Es el paradigma de la teoría de Thomas Hobbes en su libro Leviatan. Todos llevamos un lobo dentro dispuesto a aniquilar a un semejante de manera que su muerte nos haga más inmortales. En ausencia de control, como se ha visto repetidamente en las recientes situaciones de guerra (Balcanes, Ruanda, etc.) este lobo cobarde salta sin piedad contra el más débil y sacia su sed de venganza o de poder, revolcándose en la sangre y en el sufrimiento de su víctima, como hacen los animales con sus excrementos.
Pensemos: ¿lo que ocurre en Ciudad Juárez es un hecho aislado?, ¿Qué ocurre en el resto de fronteras del mundo? ¿Quiénes demandan los posibles órganos vitales extraídos a las víctimas? ¿Quiénes pagan fortunas por las snuff movies? ¿Cuántos no matarían a una prostituta después de haber satisfecho todos sus deseos menos confesables si no hubiera consecuencias? ¿Tengo que estar tranquilo si pienso que no es un problema que afecte a gente de mi entorno?. Por cierto, así pensaba la hermana de la última víctima en Ciudad Juárez y la mayoría de su población, especialmente los hombres, que callan y piensan que lo mejor es no meterse en problemas, que posiblemente, muchas de estas mujeres se lo buscaran.
Mientras tanto, en España, cada año siguen muriendo asesinadas mas de 60 mujeres y en Ciudad Juárez han comenzado los asesinatos masivos de agentes policiales y el ejército ha tomado posiciones. ¿Dónde va a parar todo esto? ¿A quien le toca parar esta locura?
Si quieres tener tu propia opinión, ESCUCHA AQUI EL REPORTAJE


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