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De Cruz Roja a "Cruz Rosa"

look-cooperante.jpg

Por Gabriel

Era lo que nos faltaba. Tras el infame "Dia del Cooperante", ahora viene el "look cooperante"

Y es que la revista YoDona nos cuenta que "la firma española Missing Johnny no se conforma con vestir a una mujer que sólo se interesa por la moda, también se dirige a mujeres con carácter y comprometidas por su entorno". Así, para la realización de su nuevo catálogo ha tenido la brillante idea de solicitar la colaboración de la Cruz Roja que presta su cada vez mas desprestigiada imagen para una serie de fotografías en las que se muestra la colección otoño/invierno en un pretendido "entorno de solidaridad".

No amigos, no, lamentablemente no es 28 de Diciembre ni nada que se le parezca. Esto ha ocurrido de verdad. La crisis hace extraños compañeros de viaje, como el de una firma de ropa tratando de captar nueva clientela y una organización humanitaria mendigando publicidad y dinero, supongo... Desde un estricto punto de vista técnico, se trata de promover una colección de ropa basada en "estampados originales, llenos de color, apostando por los vestidos y los tejidos cómodos". El complemento ideal: el drama y la tragedia. Los maletines con material médico de Cruz Roja, las mantas para proteger a los inmigrantes que se juegan la vida para llegar a España, las ambulancias y... las propias víctimas, poniendo cara de que hace alguien como tu en un sitio como este.

Esto ha superado con creces el ya manido look "coronel tapioca"  con silbato antiviolador incluido de los cooperantes bisoños. Si eres o quieres ser cooperante, estas de enhorabuena. Ya hay ropa cómoda y molona pensada para tí. Mientras tanto, las victimas de la desigualdad, no solo seguirán sin poder acceder a estas prendas sino que posiblemente tengan que producirla en lúgubres maquilas, cobrando sueldos infimos en horarios sin límite.

Efectivamente, una imagen vale mas que mil palabras y la realidad supera siempre, siempre, a la ficción. Mal vamos!

Olimpiadas 2016. Una interpretación del nuevo orden internacional

rio-2016.jpgPor Gabriel

Muchos no entienden las decisiones del Comité Olímpico Internacional (COI) cuando se trata de elegir sede para la celebración de los Juegos Olimpicos con siete años de antelación. Muchos madrileños y quizá bastantes españoles (no todos, ni mucho menos) hemos sentido decepción y cierta sensación de injusticia en la elección de Rio de Janeiro como ciudad que albergará losJuegos Olímpicos de 2016.

Pero, lo cierto es que las votaciones emitidas son muy reveladoras de un nuevo orden internacional, de un nuevo paradigma en lo que se refiere a la futura configuración del mundo.

Tras el guiño de las pasadas olimpiadas de 2008, contra viento y marea,  respaldando al régimen totalitario de Pekin, en reconocimiento de su gigantesco potencial internacional, en esta ocasión competían nada más  y nada menos que Chicago, en representación de la todavía primera potencia mundial, Tokio, en representación de lo que fue el mayor milagro en términos de desarrollo, Madrid, en representación del país que pasó del siglo XIX al XXI sin hacer escala en el XX y Rio de Janeiro, en representación del Sur.

Y el COI ha ejercido de implacable juez de la verdadera importancia que jugarán estas ciudades y países en el futuro internacional. No importaba su presente. Importaba su futuro.

A nadie se le escapaba a finales de la era Bush que los Estados Unidos de Norteamérica eran un imperio en decadencia, un gigante con los pies de barro. El efecto Obama mitigó algo esta sensación, especialmente entre los propios estadounidenses, pero el COI lo ha vuelto a poner en su sitio. Nadie apuesta por el futuro del cláscico "american way of life" que ha convertido a su población en obesa y arruinada mientras ve por televisión las evoluciones de su legión extranjera como casi único motivo de orgullo.

Tampoco se le escapa a nadie que Japón hace ya bastante tiempo que no es lo que era. Que nunca salió de su cirsis, cuando le llegó, y que nunca terminó de cuajar internacionalmente su cultura, con la excepción de parte de su deliciosa cocina.

En cuanto a España, hace ya algún tiempo que se produjo aquella fascinación internacional por su movida y por su transición política. Después vino la salvaje especulación inmobiliaria que la llenó de nuevos ricos, la internacionalización más bien depredadora de sus empresas en latinoamerica y la llegada tardía a todos los foros internacionales como parte de un primer mundo que se empezaba a desmoronar. Su momento fue el 92 y fue Barcelona quien lo aprovechó y capitalizó de forma inteligente y eficaz.

Y Brasil...qué decir de Brasil. El imponente Amazonas, el carnaval, el Movimiento de los Sin Tierra, el Foro Alternativo de Portoalegre, Curitiva, Luz Inacio Lula da Silva...el pulmón del mundo, el motor de sudamérica, la alternativa razonable al Chavismo y a los Kishner, la voz del sur. La alternativa amable. La esperanza de cambio. Todo eso y más. Futuro en estado puro.

Y asi ocurrió todo el viernes 2 de octubre de 2009. Madrid comenzó liderando en la primera votación y ganando a Río por 28 a 26, mientras la primera potencia del mundo representada por la pareja Obama era descartada. ¿A quién votarían los pocos que apostaron por Chicago? Si no podía ser el lider del primer mundo quien organizara los juegos, no serían los segundones de la vieja Europa. Muy mayoritariamente se inclinaron por Río. Igual ocurrió con quienes habían votado inicialmente por Tokio. Tampoco creyeron que Madrid fuera una alternativa al pasado poderío nipón. Resultado final: aplastante victoria de Rio de Janeiro con 66 votos frente a los 32 obtenidos por Madrid (sólo cuatro más que en la votación inicial).

Conclusión: el viejo orden mundial se desmorona y España y Brasil partieron como válidas alternativas. Pero, una vez que desaparecen de la escena los genuinos líderes del llamado "mundo desarrollado", todos perfieren apostar por la alternativa real. Por lo nuevo, lo deiferente, lo desconocido... Por lo bueno por conocer. Por el desfavorecido sur. Valiente y progresista apuesta de los miembros del COI. Supongo que por compensar aquella tan reaccionaria de Pekin y su capitalismo totalitario.

GF

Madrid, 3 de Octubre de 2009

El férreo círculo de la pobreza

Hace mas de 20 años mi padre comenzó a trabajar cmomo técnico en la Agencia Española de Cooperación, hoy AECID. Poco tiempo después escribió este artículo referido al continente africano. Algo mas tarde abandonó el sector de la cooperación, considerándolo una misión imposible.

20 años después, tras miles y miles de millones dedicados a la llamada Ayuda Oficial al Desarrollo, la situación sigue siendo la misma...o peor...

Por Antonio Fernández (1991)

Si una sociedad libre es incapaz de ayudar a la mayoría pobre, será también incapaz de salvar a la minoría rica, vino a decir el Presidente Kennedy en su discurso de toma de posesión el 20 de enero de 1961. Y no resulta mala introducción para fundamentar la cooperación para el desarrollo.

La situación socio-económica actual de Africa es, con muy pocas excepciones; globalmente preocupante. Después de varias décadas de formulación de muy sesudas estrategias para su desarrollo, por parte de todos los foros internacionales, regionales o gubernamentales, los informes más recientes son, sencillamente, desesperanzadores. Todos reconocen el fracaso de las políticas de cooperación y ayuda al desarrollo, llevadas a cabo sistemáticamente por las Organizaciones y países donantes, para elevar siquiera mínimamente los niveles de producto bruto anual por habitante de este inmenso y desconocido Continente.

El contenido del último informe de la Comisión Económica para Africa, de las Naciones Unidas, es concluyente: el africano medio continúa empobreciéndose desde hace doce años, lo que explica una continua huida de capitales y fuga de cerebros. Las tasas de variación de la renta per capita han continuado siendo negativas, puesto que el crecimiento económico continental es inferior al incremento demográfico, que oscila entre el 3 y el 3,2% anual. Ha aumentado también el ritmo de inflación y el desempleo, persistiendo una carencia de medios básicos para atender las necesidades vitales.

El número de países africanos clasificados entre los menos desarrollados del mundo ha subido a 29 en 1990, con la inclusión de Liberia en esta relación. Además de las luchas civiles que persisten hace varios años en Etiopía, Sudán, Mozambique y Angola, en 1990 se han producido graves conflictos en Liberia, Chad, Ruanda y Somalia. La deuda exterior africana ha registrado en 1990 un nuevo incremento de 4,7%, hasta alcanzar los 272.000 millones de US dólares, cifra equivalente al Producto Interior Bruto global de la región, y que representa más del triple del valor de sus exportaciones de bienes y servicios. Los intereses a satisfacer por esta deuda externa son también muy elevados, y representa su monto el 34% del valor de lo exportado en 1990. Más de una tercer parte de Africa está amenazada por la desertificación: cada año se tornan improductivas entre 5 y 7 millones de hectáreas. A pesar de las favorables condiciones climatológicas de los tres últimos años, que han permitido un crecimiento sostenido de la producción de alimentos, la tasa global de autosuficiencia alimentaria de Africa en desarrollo alcanza solo el 81%, frente al 85% registrado en 1983, lo que determinó en 1990 unas importaciones de casi 16 millones de toneladas de cereales, para completar una producción interna próxima a los 77 millones de toneladas. El comercio exterior de bienes y servicios, en 1990 registró un déficit de 8.000 millones de US dólares.

No creo necesario continuar con esta serie de indicadores negativos para convencer al amable lector de que algo importante ha venido fallando en la concepción o en la aplicación de las políticas de cooperación y ayuda a las, en su mayoría, jóvenes naciones africanas. Ni las aportaciones regulares del Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE, ni la reposición de recursos en Organismos financieros internacionales –IDA, BAfD, FIDA, etc….. ni los acuerdos de cofinanciación del Banco Mundial con donantes bilaterales, ni las cuatro Convenciones de Lomé establecidas entre la CEE y los países ACP, ni los programas especiales de las Agencias de las Naciones Unidas – FAO, PNUD, PMA, etc…. ni las facilidades del FMI para reforzar las políticas de ajuste estructural, ni el Club del Sahel, ni las variadas iniciativas para reducir, reescalonar o anular la cuantiosa deuda externa acumulada- Plan Brady, Club de París, Cumbre de Toronto, etc…. ni la actividad de los numerosos organismos regionales africanos- CILSS, IGADD, SADCC, etc…. ni la meritoria labor desempeñada a nivel local por la ONG’s, han conseguido invertir el fenómeno de empobrecimiento progresivo, en términos absolutos, de los habitantes de este Continente.

Resulta penoso percatarse de la magnitud de este problema, sin conocer igualmente las fórmulas para resolverlo. A veces le asalta a uno el pensamiento de que ni los gobiernos, ni los funcionarios, ni casi nadie, sabe lo que realmente está ocurriendo; que se dedican simplemente a actuar en función de circunstancias coyunturales, insuficientemente conocidas, y parcialmente analizadas, siempre en defensa de unas convenciones dictadas por lo que consideran sus intereses nacionales, de clase, o personales; sabido es que bastantes políticos, economistas, sociólogos y profesionales del desarrollo, son notoriamente hábiles para descartar, por principio, las hipótesis de trabajo que no les convienen.

Lo que parece fuera de duda es que el problema de Africa es un problema de pobreza masiva y recurrente. Pero, ¿en qué consiste la pobreza?. Resulta difícil establecerlo, porque la pobreza no se define intelectualmente, sino que corresponde más bien a una percepción a nivel de los sentidos. Sostenía ya Galbraith en 1979, y me parece oportuno recordarlo hoy ante la insuficiencia de otros enfoques, que la pobreza masiva no puede explicarse ni definirse básicamente por ciertas carencias, sean estas de capital o de tecnología, ni tampoco como consecuencia de determinados sistemas políticos o sociales. Concepciones de tal naturaleza, afirmaba, no hacen sino proyectar sobre los países pobres los apriorismos de los países ricos; parecería como si, una vez más, el remedio disponible condicionase el diagnóstico: poseemos vacuna antivariólica, luego el enfermo debe tener viruela.

La mayoría de las explicaciones sobre la pobreza avanzadas hasta ahora suelen consistir en argumentos circulares, donde causa y efecto pueden intercambiarse. Decir que ciertos pueblos son pobres porque no tienen capital para desarrollarse, resulta tan insuficiente como decir que no tienen capital para desarrollarse, porque son pobres. Está fuera de duda que la relación entre recursos naturales de un territorio y riqueza actual de sus habitantes, es algo tan aleatorio y fluctuantes que aparece desprovisto de significado. Decir que la miseria de los países pobres es la contrapartida natural de que otros países sean ricos, comporta una simetría seductora, pero también engañosa. La desgracia de ser explotado por capitalistas no es nada, comparada con la de no ser explotado en absoluto, alegaba Robinson, no sin cierto humor negro.

La pobreza masiva de una determinada comunidad sería un estado de equilibrio, que tendería inexorablemente a perpetuarse en una especie de círculo de hierro, vicioso necesariamente desde el punto de vista de la justicia distributiva. Toda la filosofía del desarrollo estriba en romper este “círculo vicioso”, transformándolo, según otro símil geométrico, en una “espiral virtuosa”, reflejo de un proceso autoalimentado en el que cada voluta signifique acceso a mayores cotas de bienestar social.

Será preciso encontrar nuevas fórmulas para contrarrestar el sentimiento de acomodación a la pobreza entre las colectividades que la sufren. Porque toda innovación técnica lleva implícito cierto riesgo de fracaso, mucho más grave para el agricultor, por ejemplo, que para el experto que la aconseja; para una familia que vive en niveles de subsistencia, este fracaso significa el hambre, y tal vez algo peor. De ahí que se expliquen racionalmente actitudes inmovilistas entre los muy pobres, una vez que han logrado encontrar una vía –por elemental que sea- para sobrevivir. Pero tal acomodación no es, afortunadamente, total: hay siempre una minoría que trata de librarse de este equilibrio miserable. Y algunas veces lo ha conseguido, como enseña la Historia, iniciándose en tal o cual pueblo la espiral imparable del progreso.

La diversidad de resultados obtenidos por los países en desarrollo durante la década de los ochenta ha puesto en evidencia la importancia de las políticas seguidas por cada uno de ellos en este proceso. Los gobiernos de las naciones africanas tienen la responsabilidad histórica de fomentar entres sus pueblos y etnias una política decidida de valorización de los recursos humanos, de participación popular en el proceso de desarrollo, de democratización institucional y pluralismo político, en suma; y no solo porque ello responde a criterios de ortodoxia internacional al uso, sino porque posibilitaría la emergencia de determinadas masas críticas inconformistas, cuyo sentimiento de acomodación se trasmutaría en espíritu de progreso. Y solo bajo estos supuestos, estarían estos pueblos en condiciones, a medio y largo plazo, de mejorar sus prestaciones políticas, aumentar sus niveles de solvencia y poner fin a tensiones y conflictos internos.

He aquí una vía sugestiva para encauzar prioritariamente la solidaridad de ayuda de la comunidad internacional, hacia políticas de cooperación que resulten más eficaces en los próximos años.

Antonio Fernández y González

Doctor Ingeniero Agrónomo

Lucas Alvarez de Toledo le canta al Facebook

En el infierno de tu Facebook

Llego a casa, abro el winows,
pa que entre la fresca, siempre hago lo mismo

Me he jurado tantas veces, no entrar en ese sitio
pero el raton me lleva solo, al lugar de mis suplicios

En el infierno de tu facebook
donde cuelgas esas fotos
del fin de semana
abrazandote a otro

Te he borrado como amiga, he cerrado las pestañas
pero al cabo de los dias, me arrepiento de mi hazaña
y busco entre amigos comunes
y alli te encuentro etiquetada

En el infirno de tu facebook....

Me he jurado tantas veces, no volver a ese sitio
pero el raton me lleva solo, al lugar de mis suplicios

No perdere mas el tiempo, en las redes sociales
que te ponen la cabeza, como una jaula de animales
Yo no quiero contraseñas, quiero una vida tranquila
donde nadie me etiquete y no me escriban tus amigas

En el einfierno de tu facebook...

Desayunar frente al computer no puede ser nada sano
Prefiero encerrarme en mi cuarto con revistas y hacer el marrano
No me gusta esto ni ese video que han colgado
no necesito saber siempre pero siempre, siempre lo que tu amigo esta pensando

En el infierno de tu facebook...

Me he jurado tantas veces, no volver a ese sitio
pero el raton me lleva solo, al lugar de mis suplicios

No perdere mas el tiempo, en las redes sociales
que te ponen la cabeza, como una jaula de animales
Yo no quiero contraseñas, quiero una vida tranquila
donde nadie me etiquete y no me escriban tus amigas

Sandwich cubano

Enviado por Lillian Tom

Un estudiante americano de visita en la Habana compró, en la tienda para turistas, un sándwich cubano especial de lujo: Un pedazo de pan francés de casi un pie de largo con lascas de lechón asado, jamón serrano y york, queso suizo, mantequilla, pasta sazonada, pepinillo y rojas y grandes rodajas de tomate ....

Con su sándwich y una Cola en mano, se fue a comer cerca de las azules aguas frente al Meliá Cohíba, donde se hospedaba.. Apenas había comenzado a comer su apetitoso 'lunch' cuando ve a un jóven cubano que pasaba por el lugar. El cubano llevaba también un sandwich, el llamado 'pan con timba' hecho con un pedazo de pan, chiquito, con dulce de guayaba, c omprado en un timbiriche de la calle Paseo.

El joven cubano saboreaba lentamente su pan con timba para que le durara. El americanito le dice :

'Sabes, nosotros en Estados Unidos estamos maravillados de la agilidad mental de ustedes los cubanos. Todos saben jugar ajedrez, se conocen las reglas del baseball y de otros deportes, tienen una gran memoria y conocimiento sobre los principales eventos históricos, casi todos hablan dos o más idiomas y saben un mundo de geografía y política internacional. Resultan increíbles en sus avances en las ciencias, inventan vacunas sintéticas... ¿Cuál es el secreto?'

El joven cubano, mirando el sandwich le dice:

'... Bueno, le voy a confesar nuestro secreto, pero que quede entre nosotros. ¿Ve este pedazo de pan que tengo aquí? Dentro tiene dulce de guayaba, de una variedad endémica de guayaba que solo crece en Cuba . Es elaborado con azúcar prieta de Cuba .
Hace muchos años los científicos soviéticos descubrieron que la caña que se cosecha en Cuba tiene unas moléculas con protones radiactivos que pasan por ósmosis al azúcar prieta, los cuales al combinarse con una sustancia activa intrínseca de los componentes de isotrones de la guayaba que una vez que llegan al cerebro a través de la microcirculación sanguínea producen un efecto súper energizante y estimulan las células cerebrales de la sustancia gris, en especial en las secciones de actividad mental y memoria inmediata, con los resultados fabulosos que mencionaste.. Ese es nuestro secreto.'

El americano, con mucho interés, le pidió probar un pedazo del dulce. El cubano le dijo:

'Bueno... como muestra de solidaridad y amistad por haber venido a Cuba, rompiendo las férreas restricciones del bloqueo, voy a hacer algo mejor por ti: Te cambio el pan con guayaba y dulce de caña por ese 'sándwich' que te estás comiendo el cual, dicho sea de paso, está lleno de sólidos grasos de origen animal, colesterol y triglicéridos, que endurecen las arterias y son las causa fundamentales del infarto del miocardio, causa primaria de muerte en la población de los Estados Unidos'.

Con un gesto precipitado el gringo le extendió su sándwich al criollo, quien enseguida se lo intercambió por su pan con dulce.

El cubano le entró al sándwich de tal forma que en tres bocados había llegado a la mitad del mismo. Por su parte el americano se iba comiendo lentamente el pan con timba, porque la verdad que estaba un poco duro y el dulce algo rancio.

Al cabo de unos minutos dice el americanito:

'Tengo la impresión de que saliste ganando con este intercambio'.

A lo que el cubano le contestó:

'¡¡¡ COÑOOOO - BÁRBARO, CHICO !!! ...Ves ? ... ¡Ya te están haciendo efecto en el cerebro LOS PROTONES de las molécula de la caña de azúcar y los ISOTRONES de la guayaba. ¿ No te lo dije ?...Sigue, sigue masticando...

Comercio justo y cafe en Mexico

En el mundo, 25 millones de personas trabajan en el campo cafetalero. En México, medio millón de pequeños productores de café desarrollan un mercado de más de 2 millones de personas; sin embargo, viven en la pobreza, la mayoría de las veces extrema

Los pequeños productores de café obtienen sólo el 0.06 por ciento (6 centavos) de lo que se vende una taza de café en México, aproximadamente en 10 pesos.

Los cafetaleros sostienen que el precio del café arábiga lo establece la bolsa de valores de Nueva York y el café robusta la bolsa de Londres, en donde el producto entra en el juego del libre mercado a través de estos indicadores de precios, aunque los corredores de bolsa son empleados de negociantes internacionales que actúan como intermediarios entre exportadores e importadores, y compran y venden a comisión sin tener jamás títulos de propiedad del café que comercian.

De acuerdo con la Coalición de Fuerzas Productivas para el establecimiento de una Red de Comunidades Autogestivas; la Unión Nacional de Productores de Café de la Confederación Nacional Campesina; la Sociedad de Solidaridad Social Indígenas de la Sierra Madre de Motozintla (Ismam) y la Red de Consumidores de Café, las grandes empresas multinacionales como Nestlé y Philip Morris (propietaria de Kraft General Foods) bursatilizan el producto a través de sus propios corredores de bolsa, y su gran poder de compra y venta les permite especular e influir en los mercados.

Las organizaciones de productores mexicanos también están de acuerdo en que esta situación afecta a los pequeños productores, quienes en los pasados siete años han tenido caídas económicas de un 30 por ciento, debido al atraso en la entrega de los apoyos, falta de rentabilidad para el productor y bajas cotizaciones. Hasta finales de la década de 1980, la producción de café ocupó, junto con el petróleo y la actividad turística, los primeros lugares en el ingreso de divisas.

Durante 2007, la producción total de café en México fue de 4.5 millones de sacos de 60 kilogramos de café verde, de los cuales 2.9 millones se exportaron y generaron ingresos por 329.2 millones de dólares.

Con sabor amargo

Para Fausto Cantú Peña, quien fuera director del Instituto Mexicano del Café durante el gobierno de Luis Echeverría y parte del sexenio de José López Portillo, la crisis estructural del café es “una amarga verdad”, obra de los gobiernos federales en turno al proteger a las grandes corporaciones trasnacionales, las cuales dominan el mercado nacional e internacional, que constituyen la demanda y dan como resultado la miseria de miles de productores y trabajadores, quienes no son remunerados en sus costos de producción ni en salarios.

Además, los consumidores –que disfrutan la bebida– en nada se benefician de los bajos precios pagados a los campesinos y agricultores.

El globalitarismo, el supuesto “libre comercio” y la biotecnología transgénica irán sometiendo todavía más al pequeño productor, si éste no se organiza para competir en gran escala, con criterios sustentables en la montaña del trópico húmedo, advierte.

El también representante de Caféquidad por la Paz Empresa Social Multinacional Global dice que la situación de la cafeticultura mexicana es muy compleja: minifundismo y monocultivo; material vegetativo a veces deficiente; información y estadísticas incongruentes; descapitalización; financiamiento insuficiente e inoportuno; desaparición de organismos difusores de las técnicas de producción, y desaparición gradual de la cafeticultura.

Resalta que a esto se suman las políticas contradictorias en comercialización; “limitaciones culturales” y educativas de los productores; líderes discutibles; organizaciones productivas ineficientes; bajos rendimientos por hectárea y calidades defectuosas; oferta desorganizada y demanda organizada; ausencia de leyes adecuadas para protección, y falta de apoyo de este sector.

Los pequeños productores

Para el investigador de sociedades rurales y desarrollo sustentable Francisco Aguirre Saharrea, la mayor parte de los pequeños productores de café no están organizados, viven en zonas aisladas, no disponen de infraestructura para vender directamente su producción en los mercados locales y desconocen los mecanismos de fijación de precios del café. Este hecho provoca que dependan completamente de intermediarios locales.

Explica que los intermediarios, en México reciben el nombre de coyotes; en Perú, pirañas, y en Indonesia, tiburones. Pero desde la década de 1980, los pequeños productores de café se organizan con esfuerzo propio y han logrado impulsar propuestas como las del Comercio Justo, que están en proceso de construcción de estructuras organizativas, productivas y comerciales capaces de influir positivamente en las condiciones de vida de sus comunidades y hacerse un espacio en las redes internacionales de distribución de café.

Apunta que actualmente hay más de 700 mil caficultores de 22 países de África, Asia y América Latina agrupados en organizaciones que comercializan parte de su producción bajo los criterios de Comercio Justo. Parte de estos pequeños productores también trabajan en red organizados en asociaciones de Comercio Justo.

Aguirre Saharrea explica que, detrás del petróleo, el café es la materia prima que mueve más volumen de negocio en cualquier parte del mundo. Prácticamente la totalidad de los beneficios que genera este negocio van a parar a empresas multinacionales. Sólo cinco de ellas (Kraft, Suchard, Nestlé, Procter&Gamble, Sara Lee y Tchibo) compran casi la mitad de los granos de café que se consumen en el mundo y generan beneficios de billones de dólares que establecen las bolsas de valores.

Las ganancias de este negocio –agrega– se reparten de manera injusta y desigual. Las grandes corporaciones pagan a los agricultores unos precios que, muy a menudo, están por debajo del coste de producción. Son unas cantidades tan escasas que no cubren las necesidades básicas de los pequeños propietarios, los jornaleros y sus familias.

Explica que los corredores de bolsa tienen acceso a una red ultramoderna de información. Por ejemplo, si un estudio de satélite permite prever un problema climatológico en un país como Brasil (primer productor mundial de café), su precio en los mercados mundiales aumentará. Si, por el contrario, la cosecha se anuncia excelente, los precios mundiales bajarán. Los rumores y otros factores sicológicos ejercen gran influencia en la determinación de los precios del mercado.

Francisco Aguirre recuerda cómo en 1992, el 70 por ciento del mercado mundial del café era controlado por cuatro trasnacionales: Philip Morris, Nestlé, Procter & Gamble y Sara Lee, y a medida que la globalización avanza, esta concentración del mercado se incrementa. Siendo para algunas de ellas el volumen anual de sus ventas mayor que el producto nacional bruto de muchos de los países productores de café.

Además de las empresas multinacionales, explica que también participan en el control mundial del mercado del café los consorcios Maxwell House, Sanka, Kraft, Nabisco, Kool-Aid, Tang, Jell-O, Velveeta, Oscar Mayer, chocolates Côte d’Or, Milka, Suchard, Toblerone, Marlboro, Benson & Hedges, Players, Miller, Löwenbräu, High Life, Folgers, Nescafé, Taster’s Choice, Dolca, Ristreto, Diplomat, Moka, Mezcla de Origen y 40 marcas más.

Frente a los grandes oligopolios extranjeros –asevera el investigador– los pequeños productores organizados han logrado que exista en el mercado ocho organizaciones certificadas bajo el Sello Mexicano, que ofrecen 10 marcas de café: Fértil, Tosepan, Uciri, Café Dirceto, Café Museo, Cesmach, Majomut, Toyol Witz, Café Mam y Educe.

Promoción del comercio justo

Gabriela Ejea, profesora universitaria e integrante de la Red de Consumidores de Café, considera que la crisis mundial del precio afectó principalmente a los pequeños productores, y al dejar de cosechar su café muchos cafetales se perdieron y se afectaron las condiciones de vida de las comunidades campesinas y el medio ambiente. Si los productores de café abandonan sus parcelas para buscar otra fuente de ingresos desaparece el colectivo, desaparece la comunidad y se daña el tejido social.

A nivel internacional, México ocupa el quinto lugar como productor de café, con alrededor de 750 mil hectáreas de cultivo, después de Brasil, Colombia, Indonesia y Vietnam. Pero ocupa el primer lugar certificado en producción de café orgánico, labor realizada por pequeños productores.

En México, alrededor de 383 mil pequeños productores de café, unos 50 mil pequeños apicultores y más de tres millones de pequeños productores de granos básicos. Los productores directos de café se encuentran en 56 regiones de 12 estados del país, 200 mil tienen lotes menores a dos hectáreas. Más del 60 por ciento de las 4 mil 500 comunidades productoras de café son indígenas.

La socióloga rural resalta que 349 de los cerca de 411 municipios donde se produce café en el país son de alta o muy alta marginalidad. Por una taza de café que se consume por 10 pesos en un restaurante de la ciudad de México, un productor recibe 6 centavos.

En México existen más de 12 mil productores de café orgánico (certificados y tradicionales) del sector social. Cultivan 15 mil hectáreas y producen más de 200 mil sacos de 60 kilos. Más de 260 mil pequeños cafeticultores cultivan en zonas localizadas entre los 600 y los 1 mil 500 metros de altura, en terrenos montañosos, susceptibles a la erosión.

Niebla

Por Gracia Diaz-Telenti como comentario al artículo Lucidez

Unamuno (1864-1936) sintió a lo largo de su vida un anhelo, una poderosa pasión, un ansia inexplicable de eternidad. Nada (1914) contiene intensas formulaciones de este tipo y arranca de la realidad de un “hombre de carne y hueso”: Augusto Pérez, que se nos presenta, en un principio, como un contemplativo, como un ser que considera que tomar posesión de las cosas usándolas es degradarlas y degradarnos, al mismo tiempo, con ellas:

“Es una desgracia eso de tener que servirse uno de las cosas -pensó Augusto-; tener que usarlas... La función más noble de los objetos es la de ser contemplados... Esto cambiará en el cielo cuando todo nuestro oficio se reduzca, o más bien se ensanche, a contemplar a Dios y todas las cosas en Él. Aquí, en esta pobre vida, no nos cuidamos sino de servirnos de Dios; pretendemos abrirlo, como a un paraguas, para que nos proteja de toda suerte de males.”

Pues bien, esta criatura -de la que Don Miguel nos dice que es un “paseante de la vida” (pese a lo que algunos críticos han querido ver, o efectivamente han visto) es un ser que alberga en su interior más profundo, dudas de un carácter existencial indiscutible y desde un principio. Que los demás no lo reconozcan no es óbice para anular la fuerza cósmica de un ser que duda. Augusto duda del valor del trabajo como expectativa final de todo ser humano que no quiera ser tachado de vago y se decanta por el ‘pensar’ que socialmente no está muy bien considerado. Todo lo cual le crea un conflicto: se debate entre el absurdo de no saber qué es lo que se espera de los seres humanos y la agonía de intentarlo, aún a costa de sentirse, las más de las veces: irreal, nebuloso, como de puro cuento. Augusto es un “ser pensante” que pone en solfa la frenética actividad humana, pues en ella ve sólo un modo y un medio del que los hombres se sirven para huir de sí mismos, para no pensar, lo que indudablemente daría mucho más trabajo. Y nos lo dice bien claro:

“¡No yo no soy un vago! Mi imaginación no descansa. Los vagos son ellos, los que dicen que trabajan y no hacen sino aturdirse y ahogar el pensamiento... Porque, vamos a ver, ese exhibicionista del trabajo, ¿qué es sino un vago?... ¡El trabajo! ¡El trabajo! ¡Hipocresía!.”

Y efectivamente, con su imaginativo pensar, irá ensanchando sus preguntas poco claras, oscurecidas por vertiginosas nieblas interiores, hasta llegar a la bien articulada y dolorosísima súplica final:

“¡Quiero ser yo, ser yo! ¡Quiero vivir! - y le lloraba la voz.”

Todo ser que se pregunta se ve abocado a una preocupación intensa, metafísica: tratar de descifrar el sentido de una vida que inexorablemente acabará por situarnos ante la perspectiva de la muerte, del irrevisable acabamiento, de la desesperante Nada. Nuestro Augusto, cierto es, no entiende la “realidad” que le rodea muy bien -o incluso podríamos decir que no la entiende en absoluto y cuando se confronta con el mundo que le rodea no sabe si él es un ser real o si los que son absolutamente irreales son todos los demás, todos los que no forman parte de su “yo”. La alteridad le desconcierta:
“Muchas veces se me ha ocurrido pensar, Orfeo, que yo no soy yo, e iba por la calle antojándoseme que los demás no me veían. Y otras he fantaseado que no me veían como me veía yo, y mientras yo creía ir formalmente, con toda compostura, estaba, sin saberlo, haciendo el payaso, y los demás riéndose y burlándose de mí. ¿No te ha ocurrido alguna vez a ti esto, Orfeo? Aunque no, porque tú eres joven todavía y no tienes experiencia de la vida. Y además eres perro”.

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Arte sin papeles. Homenaje a los artistas de la calle

Por Giovanni Beluche V.
1 de agosto de 2009.

Este homenaje nació cuando conocí la historia del experimento realizado por Gene Weingarten que le valió un premio Pulitzer en 2008. Este periodista del Washington Post puso al gran músico Joshua Bell a tocar su Stradivarius de tres millones de dólares, en la estación L´Enfant Plaza del metro de la ciudad de Washington. Pasando desapercibida su verdadera identidad y como si fuera un músico callejero, Joshua tocó durante cuarenta y cinco minutos. La gente siguió de largo sin apreciar las interpretaciones que hacía uno de los más grandes violinistas de la actualidad. A partir del experimento se han dado diversas interpretaciones, muchas de ellas interesantes. A mí me impactó el hecho de que un sombrero en el suelo para juntar monedas, descalificara de antemano al artista.

Esta historia es interesante y conmovedora. Desgraciadamente el capitalismo tiende a convertir el arte en mercancía, extendiendo el prejuicio de que lo bueno sólo se consume en los grandes teatros y carísimas galerías. Ciertamente grandes obras de arte se comercializan en cifras astronómicas en galerías y subastas, las cuales van a parar a la colección privada de unos pocos burgueses de buen gusto o simples esnobistas con dinero. En vez de colgarse en los museos, exhibirse en parques y edificios públicos, donde el ciudadano de a pie pueda disfrutar y maravillarse, las obras se privatizan para el goce de quien puede pagarlo. Un Dalí es para los ricos, para el pueblo el Cow Parade.

Por fortuna, las nuevas generaciones están produciendo formas de interacción entre los llamados artistas de la calle y circo callejero con el público amplio y popular. Me encanta verlos en las marchas, con sus disfraces, maquillajes, zancos, instrumentos y malabares. Interactúan en los barrios y los pueblos, hacen grafitis, suenan sus tambores con ritmos pegajosos, pintan mariposas en las caritas de los niños, dibujan flores en el inocente rostro de las niñas, estimulando el amor por una naturaleza invadida por desechos industriales y construcciones de lujo. Los cuentacuentos dejan boquiabiertos a grandes y chicos con sus historias, llenas de amor por lo sencillo y la abundante candidez en que convive lo real con lo fantástico. Caminan en zancos revelando lo grande que puede ser la humanidad cuando rinde tributo a lo simple, cuando entrelaza presente, pasado y futuro, cuando pone la virtud por delante del dinero.

Son artistas de verdad, en esos hombres y mujeres se materializa aquello de “trabajar por amor al arte”. Su vínculo con el público no empieza en la boletería, apenas un sombrero en el piso nos recuerda que también necesitan comer como cualquiera. Que cada quien aporte según sus posibilidades, pero a nadie le niegan el acceso al espectáculo. En la calle no hay galerías privadas, ni balcones para que la señorona almidonada no se junte con los pobres, ni palcos acolchonados para acomodar al mejor postor. Niños y niñas ocupan los sitios de privilegio, chicos y adultos se sientan en la acera, en el piso del gimnasio de la escuela, en la dura calle donde circulan cada día hacia sus estudios y trabajos.

A los artistas de la calle se les ve en las protestas anti globalización, acompañando a las comunidades que exigen el derecho al agua, en las marchas contra la guerra, en las movilizaciones contra los gorilas golpistas de Honduras. Tienen el corazón lleno de una solidaridad desbordante con los humildes y un profundo cariño hacia la naturaleza, se presentan en escuelas, hospitales y comunidades, nos llenan de esperanzas porque comparten el sueño de que otro mundo es posible. De ahora en adelante, cuando los encuentres en una esquina o aprovechando la luz roja del semáforo para deleitarte con sus malabarismos, te invito a verlos como amigos. No tienen teatros propios con paredes y butacas, pero su escenario habita en los corazones de los humildes y en las sonrisas de los niños y las niñas. Gracias artistas de la calle.

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