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Jabulani: la pelota pensada en Inglaterra, cosida en Pakistán y rematada en Sudáfrica

Por Juan Luis Sánchez / periodismohumano

Esa pelota, con la que juegan en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica 2010, se llama Jabulani y Casillas dice que es como “un balón de playa”, que pesa demasiado poco, que si le pegas fuerte hace cosas raras en aire Jabulani es el nombre comercial elegido por Adidas para el balón oficial del Mundial de Sudáfrica 2010 y en zulú significa regocijo, celebración, alegría. Un concepto sudafricano para una pelota pensada por los ingenieros y los académicos de la Unviersidad de Loughborough, en Inglaterra. “Con únicamente ocho novedosos paneles 3D, sellados térmicamente y por primera vez moldeados esféricamente con goma EVA y poliuretano termoplástico, el balón posee además una redondez de una precisión exacta”, dice la nota de prensa que reproducen como autómatas casi todos los medios deportivos del mundo. Todo sofisticación: “la superficie del balón tiene una textura con ranuras desarrollada por Adidas y llamada Grip’n’Groove“.

Lo usa Tshabalala, lo usa Messi, lo usa Casillas aunque se queje, lo usan los ídolos; los niños y no tan niños de todo el mundo quieren hacerse con uno. Por eso Adidas hace réplicas como churros en la ciudad pakistaní de Sialkot, donde los trabajadores fabrican una versión menos sofisticada de esta pelota cada dos horas y media. Si están 12 horas cosiendo les da tiempo a hacer 5 balones. Cobran como máximo 3 euros al día. “El problema del paro es tan grave aquí que los jefes saben que pueden pagarnos muy poco y que no tenemos alternativa”, dice al diario británico The Daily Telegraph un trabajador de una de las manufactureras de Sialkot, donde se concentra buena parte de la fabricación internacional de balones de fútbol.

Estos artistas y artesanos del balón no reciben portadas a todo color con titulares épicos y emocionados.Lo que reciben es de 60 a 90 euros al mes que, según Labor Rights Forum, supone la mitad del mínimo que necesita un trabajador en Pakistán para mantener a su familia y darle educación a sus hjos. “Mi marido y yo le hemos tenido que explicar a nuestra hija que no vamos a poder pagarle sus estudios. Ella incluso ha amenazado con suicidarse”, dice Malika, una madre de 36 años que mantiene a duras penas su trabajo en la fábrica. “La persona que hace el balón de Adidas está orgulloso de ello”, dice William Anderson, el jefe de responsabilidad social corporativa de Adidas en la zona. “Ellos no tienen la percepción de que vivan en la pobreza. Le pagamos más de lo que ganarían en la agricultura, por ejemplo”, dice Anderson. Hoy mismo, en El Corte Inglés, cada réplica del Jabulani se vende por 25€.

La gama alta, la pelota que se usa en los partidos del Mundial, se fabrica en China y en la tienda nos cuesta 120€. Adidas tiene como objetivo superar las ganancias producidas durante el Mundial de 2006, de unos 800 millones de dólares. No es una cuestión sólo de dinero. El trabajo infantil y temporal, los despidos espontáneos, la carga excesiva de trabajo diaria. Como en cualquier empresa de costura masiva, no son raras las lesiones: “los trabajadores pueden perder un dedo si algo va mal con la máquina. O en la fase de pegado y estampado, están expuestos a altas temperaturas y productos químicos tóxicos”. Según Labor Righst Forum, “no hay ni formación ni información sobre accidentes laborales y los derechos que les corresponden”.

Adidas no es la única marca que fabrica en Pakistán, India, China o Tailandia en empresas que tienen la licencia oficial de la FIFA pero que no cumplen los mínimos laborales, según el informe “Missed the Goal for Workers: the Reality of Soccer Ball Stitchers”. Puma, Wilson, Vision, Regent o Capital están entre las marcas que trabajan o compran en las industrias inspeccionadas.

SERIEDAD

Sábado. Día de descanso. Nos dirigimos a la costa. La idea es conocer mejor el país. Disfrutar trabajando. Trabajar disfrutando. El motivo del viaje es entender mejor el papel de los gobiernos locales. Sus retos, sus acciones, sus pasiones.

Don Ricardo nos saluda desde el balcón del segundo piso de un centro comercial, pero no sale a recibirnos. Intuimos su ubicación y subimos las escaleras. En el balcón del segundo piso, varias puertas con cristales. En una de ellas un rótulo reza: “oficina municipal” Algo mas abajo puede leerse: “AVISO: la Alcaldía no presta arena, cemento, ladrillos, cinc y herramientas”.

Llamamos a la puerta.

Don Ricardo aparece. Gesto serio tras su cuidado bigote. Nos invita a pasar a una pequeña y vacía sala. Comienza a hablar con energía. Distribuye una revista. Nos cuenta como han vencido a las inundaciones mediante la construcción de diques. Nos habla de la estatua que han hecho al mas pobre de los trabajadores de la zona.

Se muestra muy orgulloso de su pequeño municipio, aunque confiesa que no nació en él. Nos habla de su elección. Con gesto grave, nos confiesa que es educador, que le gusta poco la fiesta, que es un hombre serio. Que no querían votarle por no ser simpático ni bullanguero. Lo vió claro. Su lema de campaña: “Seamos serios”. Imagen y mensaje encajaban. Sobró talento para hacer del defecto virtud. Sin elardes ni estridencias.

Nos cuenta entonces que nos va a llevar a la zona más antigua del municipio, que se llama Pueblo Nuevo. Que pasaremos antes por una zona periférica llamada zona centro y que llegaremos por un camino a una isla llamada Palo Seco. No puede haber nada menos serio contado de una manera mas seria.

Recuerdo el libro de Kundera titulado la broma, en el que el protagonista es condenado por hacer una broma en un mundo que había perdido el sentido del humor, el comunismo. Una postal en la que escribió “el entusiasmo es el opio del pueblo” le llevó a la expulsión de un partido en el que el entusiasmo era obligatorio.

La seriedad es un atributo de los gobernantes. Al pueblo le corresponde reírse de ello. Don Ricardo acepta esa regla. Guarda con celo una especie de muñeco que le hicieron a su seria imagen. El muñeco descansa de cara a la pared en una esquina de la sala de la pequeña y austera oficina municipal.

Decido que yo también votaría a Don Ricardo. Quizá dentro de poco el centro esté en el centro. Pueblo Nuevo sea la zona vieja y la isla esté en el medio del mar…

GF Junio 2010

Saramago, siempre!

Domesticar

Fue entonces que apareció el zorro:

- Buen día - dijo el zorro.

- Buen día – respondió cortésmente el principito, que se dio vuelta pero no vio a nadie.

- Estoy aquí – dijo la voz –, bajo el manzano...

- Quién eres ? – dijo el principito. – Eres muy bonito...

- Soy un zorro – dijo el zorro.

- Ven a jugar conmigo – le propuso el principito. – Estoy tan triste...

- No puedo jugar contigo – dijo el zorro. – No estoy domesticado.

- Ah! perdón – dijo el principito.

Pero, después de reflexionar, agregó:

- Qué significa "domesticar" ?

- No eres de aquí – dijo el zorro –, qué buscas ?

- Busco a los hombres – dijo el principito. – Qué significa "domesticar" ?

- Los hombres – dijo el zorro – tienen fusiles y cazan. Es bien molesto ! También crían gallinas. Es su único interés. Buscas gallinas ?

- No – dijo el principito. – Busco amigos. Qué significa "domesticar" ?

- Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa "crear lazos..."

- Crear lazos ?

- Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo...

- Comienzo a entender - dijo el principito. – Hay una flor... creo que me ha domesticado...

- Es posible – dijo el zorro. – En la Tierra se ven todo tipo de cosas...

- Oh! no es en la Tierra – dijo el principito.

El zorro pareció muy intrigado:

- En otro planeta ?

- Sí.

- Hay cazadores en aquel planeta ?

- No.

- Eso es interesante ! Y gallinas ?

- No.

- Nada es perfecto – suspiró el zorro.

Pero el zorro volvió a su idea:

- Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como iluminada. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y además, mira ! Ves, allá lejos, los campos de trigo ? Yo no como pan. El trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. Y eso es triste ! Pero tú tienes cabellos color de oro. Entonces será maravilloso cuando me hayas domesticado ! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo...

El zorro se calló y miró largamente al principito:

- Por favor... domestícame ! – dijo.

- Me parece bien – respondió el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.

- Sólo se conoce lo que uno domestica – dijo el zorro. – Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen más amigos. Si quieres un amigo, domestícame !

- Qué hay que hacer ? – dijo el principito.

- Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. – Te sentarás al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba. Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...

Al día siguiente el principito regresó.

- Hubiese sido mejor regresar a la misma hora – dijo el zorro. – Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; descubriré el precio de la felicidad ! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Es bueno que haya ritos.

- Qué es un rito ? – dijo el principito.

- Es algo también demasiado olvidado – dijo el zorro. – Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las jóvenes del pueblo. Entonces el jueves es un día maravilloso ! Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se aproximó la hora de la partida:

- Ah! - dijo el zorro... - Voy a llorar.

- Es tu culpa – dijo el principito -, yo no te deseaba ningún mal pero tú quisiste que te domesticara.

- Claro – dijo el zorro.

- Pero vas a llorar ! – dijo el principito.

- Claro – dijo el zorro.

- Entonces no ganas nada !

- Sí gano –dijo el zorro – a causa del color del trigo.

Luego agregó:

- Ve y visita nuevamente a las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Y cuando regreses a decirme adiós, te regalaré un secreto.

El principito fue a ver nuevamente a las rosas:

- Ustedes no son de ningún modo parecidas a mi rosa, ustedes no son nada aún – les dijo. – Nadie las ha domesticado y ustedes no han domesticado a nadie. Ustedes son como era mi zorro. No era más que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él, y ahora es único en el mundo.

Y las rosas estaban muy incómodas.

- Ustedes son bellas, pero están vacías – agregó. – No se puede morir por ustedes. Seguramente, cualquiera que pase creería que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella a quien abrigué bajo el globo. Puesto que es ella a quien protegí con la pantalla. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres para las mariposas). Puesto que es ella a quien escuché quejarse, o alabarse, o incluso a veces callarse. Puesto que es mi rosa.

Y volvió con el zorro:

- Adiós – dijo...

- Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

- Lo esencial es invisible a los ojos – repitió el principito a fin de recordarlo.

- Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante.

- Es el tiempo que he perdido en mi rosa... – dijo el principito a fin de recordarlo.

- Los hombres han olvidado esta verdad – dijo el zorro. – Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...

- Soy responsable de mi rosa... - repitió el principito a fin de recordarlo.

Capitulo XXI. El Principito

TRABAJO

Lewis Hine Power house mechanic working on steam pump.jpg

  • "A fin de cuentas el trabajo es todavía el mejor medio de pasar nuestra vida." (Flaubert)
  • A ningún hombre debe obligársele a hacer el trabajo que puede hacer una máquina." (Henry Ford)

  • "Acá hay tres clases de gente: las que se matan trabajando, las que deberían trabajar y las que tendrían que matarse." (Mario Benedetti)

  • "Algo malo debe tener el trabajo porque si no, los ricos lo habrían acaparado."(Cantinflas)

  • "Amar a la vida a través del trabajo, es intimar con el más recóndito secreto de la vida." (Khalil Gibran)

  • "El trabajo libera" (lema en la puerta de Auschwitz I, centro administrativo del complejo de campos de concentración alemanes de Auschwitz, en Polonia)

  • "Busca siempre un quehacer; cuando lo tengas no pienses en otra cosa que en hacerlo bien."(Tales de Mileto)

  • "El hombre encuentra su goce en comer, en el acto de reproducirse, en vestirse, cuando puede, en suma, en su parte animal, pero no en lo que lo diferencia de éstos: en el trabajo."(Karl Marx)

  • "El placer que acompaña al trabajo pone en olvido a la fatiga." (Horacio)

  • "El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer."(Oscar Wilde)

  • "El trabajo es la vocación inicial del hombre, es una bendición de Dios, y se equivocan lamentablemente quienes lo consideran un castigo." (Jose María Escrivá de Balaguer)

  • "El trabajo es todo lo que se está obligado a hacer; el juego es lo que se hace sin estar obligado a ello". (Mark Twain)

  • "El trabajo pesado es por lo general la acumulacion de tareas livianas que no se hicieron a tiempo" (Henry Cooke)

  • "En el surco del arado entierra el hombre sus vicios."(Victor Hugo)

  • "Hay que trabajar ocho horas y dormir ocho horas, pero no las mismas." (Woody Allen)

  • "La gente ociosa suele sentirse más cansada que la que trabaja".(Michael Levine)

  • "Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama." (Aristoteles)

  • "Oficio que no da de comer a su dueño, no vale dos habas."(Miguel de Cervantes)

  • "Si amas lo que haces, nunca será un trabajo".(Confucio)

  • "Trabaja en algo, para que el Diablo te encuentre siempre ocupado." (San Jerónimo)

  • "Trabaja para mantener viva en tu pecho esa pequeña chispa de fuego celeste, la conciencia." (George Washington)

  • "Trabajadores del mundo, descansad." (Bob Black)

  • "Una recesión es cuando tu vecino pierde su empleo. Una depresión es cuando tú pierdes el tuyo. Y recuperación es cuando Jimmy Carter pierde el suyo." (Ronald Reagan, en la campaña electoral de 1980 contra el entonces presidente Carter).

FLOTADOR

Siempre ha ocurrido de la misma forma: lo intento, no lo consigo, alguien me salva.

Debía de tener cinco o seis años. Debía ser agosto. Era una mañana muy calurosa en Mojácar. Estábamos en la terraza de un hotel. Mi hermana y yo nos habíamos tirado a la piscina acompañados de nuestros flotadores. LLavábamos ya algún tiempo desplazándonos de un lado al otro de la piscina bien agarrados a nuestros clásicos "roscos". La piscina era profunda.

Después de un tiempo haciendo lo mismo, uno inventa. Después de un tiempo en el que el anunciado peligro no se concreta, uno pierde el miedo. En un instante, mi hermana levantó los brazos y se quedó flotando en el agua como por arte de magia. La imágen me deslumbró.

Tenía miedo, pero algo me decía que debía imitar aquél gesto valiente y desafiante. Sin pensar mucho, me solté del flotador y alcé los brazos. Inmediatamente, comencé a hundirme. Primero ví el flotador que quedaba en la superficie del agua mientras yo descendía. Luego, vi burbujas que subían desde mi nariz. Me pareció que la profundidad era infinita y aún no entendía porqué no me había quedado flotando sobre el agua, como mi hermana.

Instintivamente, agité violentamente los brazos con el fin de agarrarme a un flotador cercano. El niño que flotaba sobre él, remó hacia atrás alejándose de mí, dándome patadas. Se protegía. Volví a ver las burbujas que subían, ya sin fuerzas. Vagamente, pensé en la  muerte.

De pronto, noté que mis pies tocaban algo sólido. Al poco, emergí a la superficie y respiré. A mi lado, un hombre de aspecto extranjero me sostenía en sus brazos. En el agua, flotaban sus zapatillas, cerca de mi flotador, vacío.

Me sacó del agua. Mi madre venía corriendo. Me abrazó temblando y me dijo que le diera las gracias al señor, que me había salvado la vida.

Aunque en aquél momento no podía saberlo, aquél episodio marcó mi vida. Por un lado, las cosas no me saldrían nunca como yo quería, pero, por otro, la suerte estaría de mi lado.

Y así sucede siempre. Cuanto más intento algo, menos lo consigo. Cuanto mas corro, menos avanzo. Cuanto mejor quiero hacerlo, mas lo estropeo. Pero, de pronto, aparece alguien, ocurre algo que, misteriosamente, me da lo que quería. Sin esfuerzo, sin merecimiento, sin complicaciones.

Y así camino, entre la permanente frustración personal y el asombrado agradecimiento a todos aquellos que me han ido salvando de cada uno de mis continuos fracasos.

Y unos días me pregunto si la suerte vendrá si no lo intento, si simplemente la espero. Otros días me pregunto si algún día mereceré lo que tengo. Otros, tengo miedo a perder la suerte.

Y sigo intentándolo, capaz de todo, seguro de nada. Levantando los brazos, abandonando el flotador, confiando en tí.

GF Madrid. Marzo 2010

Ecos de una crisis. Buenos Aires

night-chicas.jpgPaseo por la calle Florida. Como siempre que estoy en Buenos Aires. Para ver el flujo de vida que sube y que baja. Me quedo ante un escaparate. No recuerdo lo que busco. A mi lado, un hombre mayor, de mirada agotada. Me tiende la mano. Junta los dedos y los acerca a la  boca. Me quedo inmóvil, como un idiota. Tratando de entender lo evidente. No pienso. Le doy algunos pesos sueltos. Inclina la cabeza para verme mejor. La luz del escaparate se filtra en la cálida oscuridad. Me pregunta de dónde soy. De España, murmuro. Levanta las cejas. Menea la cabeza. Me habla del BBVA. Que lo echaron por viejo. Que le dieron una miseria. Que no tiene pensión. No pienso. Me encojo de hombros. Recuerdo el edificio del BBVA en el Paseo de la Castellana. Recuerdo su planta noble. Donde discutimos su Plan de Acción Social. Lo veo alejarse. Arrastrando los pies.

Camino sin pensar. Si pienso, no camino. Me siento en la terraza de un café. Pido un sándwich y un whisky con soda. Miro alrededor. En muchas mesas hay una sola mujer. Todas maduras. Todas, mas o menos arregladas. Todas, mirando sin ver. Saco mi libreta. Empiezo a escribir. Qué otra cosa puedo hacer.

Escribo que las putas viejas son como las casas abandonadas. Que conservan el estilo de quienes vivieron en ellas. Que no tienen valor. Que nadie las quiere. O quizá si. Alguien si. Bajo el tinte y el maquillaje excesivo, aparecen las habitaciones abandonadas. La cocina inservible. El dormitorio con la cama bien hecha. Por si alguien se aventura a descansar su pena sobre ella.

Ríen sin reír. Hablan sin decir. Miran sin querer. Cumpliendo con el rito ancestral de la seducción por oficio. Con cansancio. Con descaro. Con desgana. Heroínas de héroes sin novela. Musas de artistas sin arte. Inspiradoras de canciones sin música. Jugándosela a una carta. La de esperar.

A mi lado hay un tipo que parece inglés. Un inglés que parece un neurótico. Cada cierto tiempo se cambia de mesa. Siempre a mesas vacías. No habla pero no para de moverse. Me pone nervioso. Un tipo con corbata hace gestos extraños. Parece que se dirige a ellas. Como si siempre estuviera a punto de levantarse. A punto de decir algo. De decirles algo. Pero no lo hace. Pide una soda. Luego otra. Otra más.

A su lado, un hombre con pinta de rabino, lleva media hora con la mirada clavada en la portada de un periódico gratuito. Y ellas siguen allí. Inmóviles. Esperando. Mucho tiempo esperando. Mucho tiempo haciendo que hacen. Mucho tiempo que no es tiempo. Piden café y, a veces, zumo de naranja.

El rabino dobla el periódico sin haberlo abierto. Ahora se concentra en el sobre del azúcar. Se toma su tiempo. Mueve el café. Derrama el café. Levanta la taza. La servilleta de papel va pegada. Trata de despegarla. Se le pega a la mano. Deja la taza en el plato. Coge de nuevo el periódico.

Aparece entre las mesas un tipo diminuto. Da grandes zancadas pero avanza poco. Las mangas de la chaqueta le cubren las manos y el pantalón se le queda a la altura de la espinilla. Lleva corbata negra y zapatillas de deporte a juego. Algunos se dirigen a él y le llaman Julito. Él apenas contesta. Se sienta en el bordillo de un pequeño jardincillo. Saca una radio de bolsillo muy antigua. Se la acerca a la oreja. No sintoniza bien la emisora. La música clásica lucha por salir del aparato. Entre pitidos y acoples.  

Me termino el whisky y escribo lo que he aprendido. Que las putas viejas son menos agresivas. Están acostumbradas al fracaso. Solo actúan cuando el éxito está asegurado. Son menos invasivas. Mas tolerantes. Más conscientes de lo que son. Más maduras. Más respetables. Más dignas. Sus potenciales clientes, todo lo contrario.

Las crisis nos dan la oportunidad de elegir entre la dignidad y seguir jugando a lo que no es un juego.

GF Buenos Aires 2008

Foto: Hans Nelemen. Night Chicas

Haiti. Ecos de una tragedia

Por Gabriel

Todo ocurre en un instante. Un instante para decidir, otro para concebir, otro para nacer, otro para morir. Como siempre, unos desaparecen y otros siguen. En cada instante. Ley de vida.

La diferencia está en el denominador. Mas de 100.000 muertos en menos de un minuto y en un territorio reducido, supera todos los límites de lo concebible. Lo normal es esa cantidad de muertes, pero en todo el mundo y en un dia. El tiempo y el espacio marcan la magnitud de la tragedia humana. Poco tiempo para comprender y reaccionar. Poco espacio para escapar. Máxima entropía marginal.

Zona Zero, hora H, minuto M. Instantehaiti.jpg I. Y después?

 

La vida sigue. Muchos siguen. Un pueblo acostumbrado a sobrevivir y malvivir, también sobrevive y malvive después de un terrible terremoto. Cuando hablamos de supervivencia, la capacidad del ser humano es inimaginable. La de codicia, también.

Cada persona que va y viene del escenario de la catástrofe, me relata un hecho, una imágen que le ha impactado. Y yo voy construyéndome un collage de sensaciones de lo que conforma la vida. Esa fina línea entre lo que significa estar y no estar. Ser y no ser. Tener que seguir y haber desaparecido para siempre. Cuando uno no tiene esperanza de ser escuchado, no llora. Cuandp uno no tiene tiempo, no se lamenta. Cuando uno está, no piensa en no estar.

Alguno me cuenta que le parece escandaloso como las mujeres, especialmente las más jóvenes, se lavan desnudas a la vista de todos en medio de los campamentos improvisados. Otro, no comprende como se puede dormir sobre las ruinas de una casa, con los familiares enterrados debajo de ellas. Otro, no puede entender que se juegue al dominó en un lugar donde apesta a carne en descomposición. También me cuentan que la gente convive naturalmente con la basura que se agolpa a pocos metros de las improvisada tiendas de campaña. Que la gente habla, que la gente ríe, que la gente compra y vende.

Y, mientras tanto, los 4X4 de los cooperantes dan vueltas al escenario buscando su cuota de reconstrucción, su pedacito de cielo en el infierno. Mezcla de compasión y visión de negocio. Algunos se estremecen al reconocerse en esta situación. Otros, mandan descargar y volver a cargar un camión de botellas de agua por haberse olvidado grabar el logotipo de la organización humanitaria en ellas.

El taxista que me lleva por Santo Domingo, me dice que está harto de taxear, que le esta "poniendo mente" a ver cómo monta algo en Haiti. De repente, se le ilumina la mirada. Una ferretería. Claro, una ferretería.

La iglesia ha retomado posiciones. El terrmoto ha sido consecuencia del generalizado culto a hechiceros y supercherías, al vudú. Miles de templos religiosos imporvisados se extienden ahora por Puerto Principe y alrededores. La gente reza, se arrepiente. Si siguen vivos, es para transmitir ese mensaje. Dios los ha salvado para que den testimonio de su conversión. Ahora han comprendido cual es el camino verdadero.

La vida sigue. Asi de simple. Asi de incomprensible.

GF. 16 de Febrero de 2010. Sto Domingo

Arte y maña

perspe09.jpgMalos tiempos para la lírica, cantaba Germán Copini, con su inconfundible estilo. Malos tiempos para los artistas, le decia yo a un sublime cantautor callejero en Buenos Aires ante su funda de guitarra sin un solo peso. Siempre lo fueron, me contestó él con voz profunda y mirada perdida.

Malos tiempos también para los arquitectos y, especialmente, para los artesanos. Si amigos si, la artesania ya no vende. Vende la producción en serie surgida de tenebroas fábricas chinas. Y todos encantados. Que barato! Plástico barato. Mentira barata. Horror. Karaoke Kapitalism! Corta, pega y colorea. Photoshop y software tramposo a raudales. Dictadura del trabajo en serie para masas sin alma.

Pues bien, aquí están nuestros amigos de artemaña, tratando deperspe03.jpg jugar limpio, sin trampa ni cartón. En un mundo cada vez mas informatizado, virtualizado, globalizado y tridimensionado, ellos apuestan por el tipo satrsecillo de tijera y alfiler, de esos bichos raros que aún quedan sueltos por el mundo y que hacen las cosas A MANO. Porque les gusta y porque lo hacen bien. Sí, requiere más paciencia y dedicación, es cierto. Sí, cada dibujo es único y no se puede modificar a base de ratón, también es verdad. Y... sí, además les gusta lo que hacen (¡¡Que desfachatez!!). En un mundo sin suministro eléctrico triunfarían, cosa que quizá termine ocurriendo. De momento, estos valientes amigos se ofrecen como creadores, ilustradores, pensadores gráficos y, sobre todo, retadores de los informaticos tridimensionados y supervitaminados.


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